The beatles

The beatles

Cuéntame sobre la historia...

Alice vive en el país de las maravillas, sí, justamente en aquel donde ocurren cosas increíbles. ¿Qué fue lo entretenido de vivir en los 60's? ¿Fue el Rock & Roll, o el LSD? Esta es la pregunta que se realiza la protagonista, y que pretende hacernos conocer. Una chica Neoyorquina, algo problemática, tiene suerte, mucha suerte. Estuvo en el bar indicado, con las personas indicadas. Y esa misma noche conoce a quien no dejará de conocer jamás, un revolucionario enjaulado, Lennon. ¿El sarcasmo de Lennon y el ácido de Alice lograrán mezclarse algún día? Preguntemos a Sadie.

domingo, 1 de junio de 2014

Capítulo 20 - *Recuerdos y Coñac*

¿Aló? ¿se escucha? a, cierto, no es un vídeo. ERA UNA BROMA ¿Cómo están todas?♥ Yo muy bien, feliz de estar de vuelta, gracias por leer bellas ♥ y espero les guste. Alice nos contará un poco de su vida pasada...

20




¿Una ecografía? Esto no podía ser verdad. Tenía veintitrés años, y digamos que no estaba preparado en absoluto para ser padre, ¡menos lo estaba Alice! Era una nena asustada, tenía las cosas tan borrosas.

Pero la pregunta que formulaba en mi cabeza era ¿por qué no me contaba aún? ¿Qué esperaba? echarme el crío encima ya con nueve meses, y salir volando a Nueva York. Con lo loca que estaba esta chica, no me extrañaría. Pero está bien, decidí mantener la calma y salir a tomar un poco de aire. 

Me refugié del frío con un abrigo de lana por dentro, era extremadamente cálido, que me daba comezón, pero que más da, transpirar un poco no le hace mal a nadie. Resoplaba, y caminaba a paso rápido, sin rumbo realmente, hasta que me percaté que comenzaban a caer gotas de lluvia, nuevamente. ¡Londres no se cansa!

Entonces, para mi buena suerte, encontré un café que se ubicaba a unas cuadras del edificio. No dudé en caminar rápidamente y entrar a no empaparme. Me saqué el gorro del abrigo de lana, y dejé mi cara al descubierto, siempre con un poco de cautela. Me senté en una mesa y prendí un cigarrillo, de esos marlboro rojo, bien fuertes. 

-¿Podría ser un poco mas ubicado y apagar esa porquería? ¿qué acaso le falla?


Levanté la mirada extrañado, alguien me estaba retando. Miré primero a mi al rededor, por supuesto... había un bebe en un coche, y yo prendiendo un cigarro; Solo por eso no respondí mal al levantón de voz, ya que no era un momento preciso en mi vida para andar sonriendo al mundo. Entonces busqué a la persona que me reprimía, era una chica rubia con peinado bonito.


-¿Rachel?


 -La misma.


Jamás había hablado directamente con ella, digamos que solo la conocía por ser la mejor amiga de mi novia, y por haber compartido alguna botella de alcohol en la misma fiesta. Pero bueno, al parecer andaba de buenas, y no retando al pobre de Tony como siempre, así que decidí ser amable.


-Lo siento mucho, si no me dices me gano una buena tunda por parte de los padres.


-No te preocupes, la tunda te la doy yo si sigues afectando a ese pobre bebé inocente- Reímos.


Ese fue EL momento de simpatía, luego de eso fue bastante incomodo, no teníamos mucho de que hablar.


-¿Y que haces por aquí?- Pregunté, buscando algo para decir.


-Pues, nada, como comenzó a llover pensé que debía comprar unas buenas botas de lluvia para mis piecesitos, así que eso vine a hacer. Después corrí a refugiarme de esta lluvia. ¿Y a ti que te trae por aquí?


No supe que responder, sin embargo no la conocía tanto para decirle la verdad. Pero... ella debía saberlo, Alice por supuesto que le contaría que está embarazada. Claro que quedaría como un novio celoso e intruso, así que preferí cerrar mi boca.


-Nada, tenía la mañana libre, Alice se fue a trabajar y bueno...- Ella me escuchaba atenta, y entonces me atreví a hacer una pregunta -Rachel, ¿Sabes qué le ocurre a Alice?


-¿A que te refieres?


-Está un poco extraña últimamente. Es decir, ayer estuvo vomitando, y anda corriendo por todas partes... además está consumiendo mas cosas raras de "lo normal".- Me di cuenta de como la chica se puso helada. Algo sabía que no me quería contar. -¿Rachel?, no te preocupes, sabes que puedes decirme, es mi novia, estoy preocupado eso es todo- "Si me dice que está embarazada me voy a freír monos". 


-Bueno... este...- Titubeó -Pienso que está un poco estresada con el trabajo, eso es todo, ya sabes nunca había tenido un trabajo así de oficial. -La miré con duda. 


-Vamos Rachel, dime la verdad.- Solté con un tono medio triste. 


-Uff, está bien, Alice si tiene algo, sin embargo si no te ha querido contar todavía no es problema mío. Es más, debes preguntarle firmemente ahora ya, no puedes permitir que siga ocultando algo así. Y ahora si me disculpas, tengo que volar, voy al correo a mandar un par de cartas, capaz nos quedamos aquí con Tony y convalido ramos con la Universidad. ¡Que estés bien McCartney!


Y así sin más, salió casi corriendo de la cafetería, dejándome sin habla. Al parecer mis sospechas cada vez se hacían mas concretas, iba a ser padre. 




-0-


-Uff, no sé, no sé, espera un poco no puedo con tanta comida rica a la vista- Dijo George al ver mi escritorio lleno de pastelitos y chocolates, entre un montón de papeles y documentos, y un cenicero que estaba de rebalsar de cenizas.

-¡Ay Harrison! ¿sabes qué? llevatelos todos, después de todo eran para Tony. Ahora necesito que me escuches- Probó uno de estos de inmediato, como un niño hambriento.

-Te escucho.

-Ya no aguanto más, necesito decirle a Paul sobre la ecografía.

-¿Me estás jodiendo? Alice, dijiste que le habías contado ya.- Inquirió con la boca llena.

-¡Si! pero me morí de miedo. ¿Te imaginas me deja y se va con la zorra esa? esa Anna jamás me cayó bien.

-No, y te entiendo, a mi tampoco me hace gracia, pero vamos, está embarazaba y necesita apoyo- Se quedó en silencio un momento. -Se metió en algo grande esta vez.

-¿Y a mi quien me apoya Harrison? me quedo con los gatos. -Dije en tono de resignación y el chico alzó una ceja. 

-Un gatito payaso miope con aires de superioridad, con ese te quedas feliz. -Golpeé su brazo.

-Cállate, que te escuchan.

-¡Oigan todos, a Alice, le "gustamasndsa"- fue lo único que se entendió luego de que tapé su boca. 

-Uy que asco, mas encima me dejas toda la mano con babas y migas- Me limpié la palma de la mano en su sweeter.

-Así somos en Liverpool.

-Que asco entonces, me vuelvo a América. Hey, dile a tu novia que se apure, antes que no vayamos sin ella. 

Llegó Amelie, con su típica sonrisa alegre. Aveces la envidiaba, una envidia sana a mi colega, claro. Se veía tan feliz siempre. 

-¡Que hermosa mujer! ¿quién es la que viene allí, tan bonita y tan gentil?- Canturreó Harrison.

-Oh gracias por el cumplido cariño, tú eres el mas bello de aquí- Besó sus labios, y lo último lo pronunció bajito, solo para que él escuche. Pero yo siempre tengo los oídos alerta, desgraciadamente, y me toca escuchar cursilerías.

-Yaya, menos besos y más motor compañero.- Asintieron, y me llevaron en auto de vuelta a casa. 

Ya eran al rededor de las ocho de la noche. Paul no llegaba. Me sentí como estas mujeres de los años cincuenta que esperaban a sus esposos arregladas y felices, tal como mi madre esperaba al inmundo de mi padre. Entonces me dije "mierda, no quiero eso como futuro". Me miré al espejo, y pinté mis ojos de color rojo carmín, un rojo profundo. Me puse unos pantalones de tela negros ajustados, y una blusa blanca, con un corbatín. Dejé mi pelo desastroso solo como siempre, y me fui al hotel de mis amigos.

Toqué la puerta unas mil veces, 

-¿Qué rayos hace aquí la reina Isabel?

-Déjate de pavadas Chelle, no tengo ánimo, y necesito recorrer Londres hoy por la noche, y tomarme todo el trago que no he podido. 

-¿Y Macca? ¿no te saca a pasear el famosillo?

-Sí, pero es algo rara nuestra relación... como que estamos bien, pero algo nos aleja. Prefiero salir con mi amigota.- La rodeé con un brazo y desordené su cabello.

-Estúpida Alice, ¿sábes cuando demoro en hacerme un cardado? ahora, tráeme la Laca, y vamos por ahí a beber algo- Asentí y fui al baño por la loción extraña aquella, que te deja el pelo tieso. Es asquerosa, nunca me peino con esos tóxicos. -Hey, vi a tu novio en la mañana... estaba en el café que queda cerca del departamento, viendo si me daban trabajo o algo así, ya que posiblemente me traslade definitivamente. 

-¡Es una broma!, cielos, te amo Rachel- Grité y le di un abrazó asfixiante, entonces ella trataba de soltarse. 

-Cielos, Alice, sabes que no me gustan los abrazos- Dijo con cara de asco.

-Lo siento, es que la emoción...

-Bueno, pero después te cuento sobre eso, ahora te quiero hablar de Paul. Tu novio está sospechando de tus problemillas... en parte eso me alegra, realmente, quizás él logre que dejes de andar muerta de hambre por ahí, y tengas una vida más sana.

-¿Qué te dijo? ¿Cómo sabes eso? auch...- Tuve un recuerdo flash.

-¿Qué te pasa? tienes una cara de muerta, más de la habitual debo decir...

-En la mañana vio que había vomito, y me preguntó que era eso, y no supe que rayos decirle.

-Ten más cuidado la próxima vez, porque se está dando cuenta, pienso que deberías decirle...

-¡Te he dicho mil veces que no tengo nada! no sigas con eso, no soy bulimista, o como sea que se diga, no tengo nada raro. -Inquirí molesta. 

-Es bulímica, tontita- Me golpeó con la botella de laca -Y ya me aburrí de discutir eso contigo, así que ya sabes, es tú problema. Ahora vayámonos, estoy lista.- Se miró por última vez al espejo, y salimos del hotel.

Llegamos a la calle de los bares de Londres. Un montón de mujersuelas andaban por allí, acompañadas de magnates sucios. También mujeres, chicas como nosotras, pero acompañadas de otros hombres. Es decir, eramos las únicas que andaban solas allí. Nos miraban extraño, al parecer en Londres estaban en el pasado aún, porque en Nueva York las mujeres jóvenes hacen lo que quieren. 

-Mira el talento...- Dijó Rachel, indicando un grupo de chicos teddy, chaquetas de cuero y peinados diferentes. -A que me engancho al rubio hoy. 

-Dios, deja de ser tan zorra, a penas terminaste con el chico ese que te jodía... ¿Qué es lo que era? ¿el guardia del hotel?

-Sí, pero ahora soy una nueva mujer mi pequeña Alice, renací.

-Pff, como tú digas. 

Nos sentamos en una mesa cerca de la barra. 

-Hola, ¿que hacen dos bellezas tan solas en un lugar cómo este?

-Espantando jodidos como tú, vuela de aquí. -Inquirí.

-Lo siento, ya me enamoré de ti. Chicas, Harry, Harry, mis chicas.-Nos indicó a mi, y a Rachel.

Tony llegó de la nada a nuestra mesa, con un chico al lado de él. Era bastante guapo. 

-¿Qué tal?- Sonrió el guapito, era bastante delgado, igual que Tony, tenía una cara jodidamente ida, había estado fumando o algo. 

-Ya, que más da, sientense par de maricas.-Pronunció Rachel. Yo me sentí un poco mal, el tal Harry pude haberse incomodado, pero al parecer murió de la risa junto a Tony. 

-¿Puedo tomar su orden?- Una mujer de edad mayor se acercó a nosotros, con un delantal.

-Un coñac, por favor. Y cervezas, ¿verdad?- Todos asintieron.

-¿Mal de amores Alice?

-Algo así, no sé que nos ocurre con Paul.

-Les ocurre que nunca has sabido como se atiende a los novios. Si fueras mi novia, ya te hubiese pateado, enserio, en este momento deberías estar planchando camisas para su viaje...- Ignoré el comentario machista de Tony, que por supuesto era un sarcasmo, ya que es un feminista empedernido. 

-¡No puede ser! tenía que copiar unos documentos...

-Ya, nada de trabajo hoy pequeñita, solo disfruta.- Asentí, respondiendo al gesto de Tony, y bebí un sorbo de mi trago.


Después de dos horas nada se veía igual. Cada uno bebió por lo menos seis vasos de alcohol, y teníamos las mejillas coloradas gracias a su efecto.

Entonces, algo al final de la puerta, me hizo levantarme exaltada de mi asiento y correr. 

-¿Qué le pasó?


-No sé.

Escuché a los chicos atrás mio, mientras casi tropiezo con el mantel de la mesa.

-¡John! ¡John!

Gritaba, corriendo para alcanzar a aquella persona.

-¡John, espera!- 

Entonces lo alcancé, y lo tomé por los hombros. Este se dio vuelta, y cuando me miró a los ojos, me percaté de que no era él. No era mi chico. Maldición, me puse roja como un tomate, mas encima el susto que le hice pasar al pobre hombre. Me disculpé apenada, y volví a la mesa como perdedora, en donde todos se echaron a reír de mi. 

-Ya tuviste suficiente compañera, nos vamos a casa.- Inquirió Rachel, con cierta maternidad en ella. 

Me abrazaron, tal como abrazan a los borrachos en la películas, y me llevaron al hotel. Me sentaron en el sofá entre los dos, mientras el chico Harry solo observaba todo. 

-Estoy jodida Chelle. No sé que haré con Paul, quizás sea bueno buscar donde quedarme que no sea su casa... pero no tengo dinero aquí, no se donde ir amiga... el dinero ya se me acabó, mi padre ya no mandó más hace unos meses. No quiero volver a Nueva York amiga, estoy jodida. Tendré que volver con el señor McFerrer, a ver si tiene algún trabajo, podría bailar en ese club ¿recuerdas que pagaban bien?

-Sí amiga, pero ya pasaste de eso, recuerda que ya no volveremos jamás, lo prometimos. Además, venderemos el departamento allí, y nos quedamos en Londres. Podemos hacer el trámite para que devuelvan el dinero de la matrícula de la escuela de artes, los años que te faltan, y aquí seremos felices.- Limpió las lagrimas borrachas que corrían de mis mejillas. -Además, los chicos te pagan bien, estás saliendo adelante Alice, ¡trabajas para the beatles! Paul es un buen hombre y vio en ti justamente lo que yo veo... una chica hermosa e inteligente. Y ahora ¿eres amiga de George no?, Amelie también te tomó cariño, ella te dará trabajo si Brian Epstein no lo hace. 

-Tienes razón Chelle, estaremos bien aquí. No quiero ver ese asqueroso antro jamás en la vida.- Un extraño flashback vino a mi mente. 

Un hombre de cuello prepotente me miraba de pies a cabeza. Yo seguía la rutina de siempre... un par de giros, un subidón de falta, y me lanzaban unos cuantos billetes para pagar el trago que consumía después. Pero mi show Go-go ya acababa, y él continuaba mirándome como si fuese un conejo asustado. "Maldición". Corrí hacia mi supuesta habitación, y saqué el revolver de mi padre. 

-Chelle, me siento, un poco...- No terminé de hablar y vomité en el piso del Hotel. 

-¡Pero niña que has hecho! Tony, anda a buscar algo, dale apúrate, esto no es un motel...- El chico reaccionó, y dejó de lado a su amigo. -¿Estás mejor?

-Chelle, Paul será padre... llegó una chica, una zorra, al departamento, está embarazada de Paul. Trajo unos papeles médicos, una ecografías, y no quiero decirle amiga, me dejará y se irá con ella. 

La rubia estampó sus ojos azules en los míos.

-¿Enserio? vaya, creo que no contábamos con esto... dios niñita, ¿sabes? me convenciste. Nos quedaremos, venderé el departamento de Nueva York. Haré algún tramite para terminar mis estudios aquí. Mamá me mandará dinero y pues... Tony tendrá que arreglárselas. 

Me sentí aliviada, y supongo que más tranquila. Todo sería mas estable desde ahora... o eso parecía.

-Eres la mejor hermana del mundo, muchas gracias.

-Si dejas de llorar, será más conmovedor. Y supongo, que con la ayudita que te estoy dando, me ayudarás a que el baterista me de bola, porque ya no sé que hacer, vez que me lo topo, ¡no me mira Alice! no le gusto a Ringo.

-Yo te hago gancho, tranquila. Ahora por favor, descansemos. 

Parecía que todo se había calmado, y Rachel ya dormía, pero no fue así.

-Alice, ¿el señor McFerrer te pagó la última vez que bailamos? supe que estaba complicado, habían encontrado onzas de heroína, ya sabes... en la librería. 

Inquirió, hablando bajo, para que Tony no escuchara que hablábamos de su padre. 

-Eso ya está en el pasado Rachel, ya no tenemos que ver con esa gente...

Cerré mis ojos, y me acurruqué en la falda de Rachel. Ella se levantó unos minutos después, y me cubrió con una manta. 

-Buenas noches estúpida, todo estará mejor pequeña.




  
Uff, eso es todo por la semana ♥  por cierto, el Peppermint Lounge, fue un verdad un club nocturno, en donde asistían bailarinas go-go. Los chicos tienen fotos allí... pillos no más jajajjajaa bien sabemos que no eran santos XD

Cambié los colores de nuevo :3 y la foto, y todo el diseño practicamente jajajaja me gusta remodelar, así que todos los meses haré un diseño nuevo :3 jajajaja ¡QUE BUENO QUE LES HAYA GUSTADO MI SELFIE CON PAULIE! ♥ ajsjhadjshd estoy muy rayada, perdonen a este pobre ser.

Y ahora les responderé *0* 

Victorius: Si mujer, ellos se necesitan completamente, pero son re pavos XD así que uff, tenemos para rato, como el video ese, el reggaeton jajaajajajajaja así de estúpidos XD a eso me refería. ¡Catubela! jajajja que hermoso, me da risa cuando me llaman así jajajajaj :') muajajaja exacto, todos podemos ser felices, hasta tú con George y yo con Pol, todas pueden tener su selfie jajajajaja besos vicki vicki uh uh (8) gracias por leer ♥♥♥ ¡take care! 

Salma Belle: ¡Me alegra alegrarte mujer! jajajaja ¡ojala haberlo echo de nuevo! aunque es domingo, pero tú entiendes XD TÚ si que me entiendes, y sí, me re había inspirado en esa parte, es lo que causa escribir sobre justo ÉL en este caso tu novio McCartney, mi novio Lennon, uff, que vida jajajaaja ya tú sabeh jajajajajaj dios, que risa esa frase XD si tú fuiste reggetonera entonces yo fui cumbianchera (? POS ME MATO jajajajaja besos belle querida ♥♥♥ ¡cuidate muchisimo! xoxo

Eleanor Unicornia: ¡Tú, chica de cabello despeinado! jajajajaja le pongo harta droga mujer, de la fuerte, y si logré dejarte enganchada significa que hicieron efecto :O y eso me hace muy feliz ¡wow! me siento de la mafia italiana ahora jajajaja yo ahí con un sombrerito y una pipa :O UN ARCO IRIS DE CEREZAS ¡wuju! jajajajaja dios mujer, me pasé con las sustancias alucinantes XD muchas gracias por leerme ♥♥♥ besos y ¡abrazos aplastantes! 

Y a todas las demás por supuesto ♥♥♥ saluditos y cariños, LAS AMO♥  espero estén excelente, y les haya agradado el capítulo. Ahora mismo me pongo a escribir :3

pd: Mi papá me dijo que si sacaba buena nota en química me regala las vans de yellow submarine... ¡vamos que se puede! XD 

NOS VEMOS EN EL 21 ♥ Y ¡BIENVENIDO JUNIO! TENGAN UN BUEN COMIENZO.♥♥♥




domingo, 25 de mayo de 2014

Capítulo 19 - *Una sorpresa para Paul*

Lindas y queridisimas lectoras ♥  les traigo de mi cosecha jajajaja espero les agrade, gracias por leer mis locuras*0* mucho amor y paz. ♥♥♥♥♥

19


Despertando, abriendo los ojos, recibiendo toda esa información en tan pocos nano segundos, ¿sabes cuantas cosas percibe tu cerebro y las procesa antes que veas lo que está frente a tus ojos? es abrumador.

Pero no estoy aquí para hablarles sobre ciencias del cuerpo humano... No, ni mucho menos biología, ni como funciona nuestra vista. Vengo a hablar de un órgano más importante, le llaman corazón, ¿les suena? 

Todo lo que has oído del corazón son solo ¡patrañas! De pequeña me enseñaban que el amor, nacía en esa bolsita de sangre que bombea vida a mi cuerpo. Sin embargo no era mas que una metáfora, transformándose en la mas aceptada en el mundo entero. 

Pero el amor se encuentra en el cerebro, tal como todas las otras reacciones. Algunos dicen que es simplemente una reacción química, yo digo que va un poco mas allá, cada uno especula su teoría y en parte es cierta. 

Como el amor está en el cerebro, se me ha echo un poco difícil percibirlo y aceptarlo, puesto que mi cerebro está algo dañado con tanta sustancia ajena que ingresa a él. ¿Será esta realmente la razón? 

-¡Magnifico! Oh magnifico monsieur, ahora supera esto.- La voz de george, característica de su acento scouser y las palabras que Amelie le enseñaba, venía de la cocina.

Anoche me fui a acostar luego de tanto ajetreo. Me invitaron al Submit, sin embargo sabía que me sentiría incomoda con todas esas chicas bella de peinado sofisticado y vestidos a la moda, preferí evitarlo.

Cuando salí de mi habitación, me encontré a John, George y Ringo jugando con el cereal de Paul. Fue algo pesado, ya que estaba botado por todo el suelo de la cocina. "Enfurecerá y los echará a todos". 

-Oh, eso fue golpe bajo sargento, debería saber bien... que yo...- Entonces Ringo se agacha hasta el piso y toma un puñado de cereales -¡Siempre tengo un az bajo la manga!

Los otros dos estúpidos comenzaron a imitarlo, gritándose mil jugarretas. El cereal volaba por la cocina en todas direcciones. Yo los observaba callada, casi escondida. Entonces me asomé, con una cara de diablos, solo por molestarlos un rato. 

Encarné una ceja, y puse mis brazos en mi cintura, ambos.

-Alice...- Dijo el menor, mirándome como un pequeño asustado.

-Perdón, es que Paul salió, no quisimos despertarte, para... el desayuno- Ringo trató de estar serio, pero se le soltó una risilla al final. 

Entonces John me miró con cara divertida, desafiándome. Sus ojos achinados, y una sonrisa chistosa, su mentón apegado al pecho. 

Los otros dos dudaron, no pretendían desafiarme. El chico se acercaba a mi, con intención de lanzarme cereales, pero detrás de esa sonrisa inocente y burlona, había otra cosa. 

Me miraba con calor, sentía como trataba de traspasar mis ojos a través de los suyos, y que yo logrará sentir aquello que emitía su pecho. Dentro mio, justo en el pecho, me recorrían nervios que subían y bajaban, una angustia agradable en la garganta, que me aceleraba el pulso y la respiración. 

-¿Qué te pasa imbécil?

Rió de mi, acercándose cada vez más. Entonces lanzó una hojuela de cereal, justo a mi cara, solo a unos diez centímetros de mi. 

Entonces me alejé, y saqué un recipiente transparente con crema dentro de él. Rose reservaba esa crema para Paul, cuando gustaba tomar café sin azúcar. Olvidé aquello por completo.

Metí mis dedos en el recipiente, sacando un montón de crema entre mis dedos. Los otros chicos rieron.

-Oh, cuidado Johnny.

-Johnny corre...

Rápidamente, me acerqué esos 10 centímetros que nos alejaban, y pase toda la mano sucia de crema por su cara.

-Esto...- Se limpió y lamió la cara -Esta no me la pagarás tan fácil, Sadie.

-¿A si? Y que hará ahora, señor Lennon, ¿despedirme?

-Recuerda, que soy tu jefe bonita...- Caminaba sigiloso, mirando en todas direcciones, hasta que encontró otro recipiente parecido, transparente y alargado, de forma redonda. Era de aspecto oscuro y viscoso. Entonces lo abrió "mhm, chocolate". 

-John, no.

-¿No?

-Chica triste, te lo mereces...

-¡No me llames así, estúpido!- Di unos pasos hacia atrás, mientras el se acercaba.

-Soy tu jefe, preciosa, te llamo como guste, y ahora te estoy obligando a que te quedes aquí, es una orden.

Entonces George le hizo un ademán a Ringo para que salieran de la cocina. Mi amigo conocía perfectamente la situación implícita. Ringo accedió finalmente, sin entender mucho. 

Me apegué a la pared de en fondo. Metí los dedos dentro del frasco de crema batida, y probé esta, lamiéndome estos.

Noté como la expresión de John se tornó un tanto extraña luego de aquello, solo por unos segundos. Entonces reí y me sonrojé.

-Me estás seduciendo...

-¡No idiota, claro que no!- respondí entre risas, ¡claro que quería hacerlo!

-Me estás seduciendo -Metió los dedos dentro del frasco de chocolate, y lo probó -Amo el chocolate, podría comer chocolate todos los días de mi vida.

Y eso explicaba las cantidades industriales que las fans mandaban para John. "Menudas fans, no tenía idea de aquello, lo anotaré sin duda".

Se acercó lo suficiente a mi cara.

-Por eso es que engordas- Molesté. Y enserio, su cara comenzaba a lucir un poco mas redonda. Pero nada, juro que nada le quitaba lo guapo, de echo era como si cada vez alcanzaba un nuevo punto, y mientras más maduraba era aún mejor. 

-Oh Sadie, cierra la boca.

Manchó mi nariz de chocolate. 

-¿Es enserio? ¿Es todo lo que tienes?- Saqué un puñado de crema blanca, y lo pase por toda su cara. Pasé el dedo por sus mejillas, y lamí mis yemas sacando el resto.

-Tú lo pediste.

Saco una cantidad interesante de chocolate, y lo puso en ambas mejillas, y en mi mentón. 

-Oh dios, que miedo me da el gran Lennon, esperaba mas de ti...- Dije desafiante, volviendo a mandar toda su cara de crema, al igual que sus manos. Entonces al hacer aquello, el entrelazó los dedos de una de estas. Mi respiración estaba agitada, y mis pulso también. ¿Y quién no con este chico tan cerca?

Entonces se acercó al chocolate de mi mejilla derecha, y lo besó, limpiando mi cara de aquello. Yo quedé petrificada. Repitió lo mismo con la mejilla izquierda, yo no decía ni una palabra, solo lo observaba, a él y su belleza. Me encanta este hombre, en todos los sentidos.

Sus labios eran perfectos, la sensación de sentir su boca en mi era increíble. Imaginé como sería un beso suyo, no podría separarme jamas.

Entonces sonrió. "No me digas que hará lo mismo" y pues claro, solo quedaba mi mentón manchado de chocolate. Pasó el dedo por mi mentón, limpiando sin más el desastre. Quedé abrumada, esperaba con ansias que llegara justo este momento.

-Sadie, por favor no suspires tanto la próxima vez- Se burló. 

-Oh, eres el peor idiota del mundo... Yo te juro...- Me interrumpió, sosteniendo fuertemente mi mano, yo trataba de zafarme de él. -Suéltame.

Me hizo callar, y me quedé quieta, en el mismo lugar en donde estaba. Sujetaba mi mano fuertemente, y acercó su cuerpo un poco más a mi. 

Entonces, con un dedo, puso chocolate justo en la comisura de mis labios. Me relamí estos, y entonces susurró unos "no" ya que no debía comerlo. Repitió lo mismo, y lentamente puso sus manos en mi cintura. 

Primero se acercó al lado derecho, y besó mi comisura. Yo cerré los ojos, disfrutando sus labios tan cerca de los míos, sintiendo como si fuese un beso real. Sentía su calor, ambos sentíamos lo mismo, estábamos sincronizados. 

Entonces, luego de unos veinte segundos, cambio de lado, rozando mis labios, y besó el lado izquierdo de mi comisura. Lo desee tanto como él a mi. Podía sentir su respiración, John era mio, estaba conmigo allí.

Sus labios jugaban en esa zona de mi comisura, hasta que finalmente, tomó un poco de aire, y se alejó, dejándome en las nubes aún.

-¡Qué carajo piensas que soy! ¿Una de tus prostitutas?- Grité. Cuando estoy nerviosa, y no sé que hacer, suelo mandar todo por la borda.

Entonces respondió calmadamente, como si supiese de mi situación.

-A mis prostitutas les pago, tú no eres mas que una chica rara con carita de muerta. 

Susurró en mi oído y besó mi mejilla con fuerza, algo así como con rabia. Y salió de la cocina, con una sonrisa tan hermosa, que los pajaritos cantaban fuera y dentro de mi cabeza, y el éxtasis que me tomé ayer en la tarde se hizo insignificante.

-0-

-Paul, te amo, por favor dame tu autógrafo, ¡Paul!

Yo saludaba simplemente, agitando mi mano de lado a lado, mientras llegaba al lugar de la entrevista. Las jóvenes, no se molestaban en tener cautela, se acercaban a mí como abejas a la miel. Gritaban y chillaban.

De alguna curiosa forma siempre sabían en donde habían eventos y entrevistas. El día de hoy debía dar una entrevista para una revista muy importante. Iba con Amelie de asesora, ella sabía como manejar estas masas de personas. Brian se sentía un poco desplazado, sin embargo Amelie le agradaba bastante, era una dama.

Siempre era tan educada con todo el mundo, siempre llevaba una sonrisa amable, y por sobre todas las cosas, siempre lucía su peinado rubio con flequillo y cardado perfecto. Lo que esta gente no sabía, era que bajo esa peluca de peinado estilizado, había una chica con un cabello rebelde, hasta la cintura, y un rapado al costado izquierdo.

Ella era la definición perfecta de alegría para mi. De a poco, se convertía en la compañera de trabajo más agradable de trabajo que jamás tuve. Reíamos cada mañana en el estudio, bebiendo té de limón, y algún pastel que traía de camino. Eramos cómplices en todo sentido, teníamos chistes que jamás nadie entendería, pues eran nuestros, nuestro mundo de diversiones.

-¿Viste a esas chicas? te añoran con locura, yo no podría ser Alice- Sonreí a las palabras de Amelie.

-No es tan así, no te preocupes. Es decir, podemos tener una vida tranquila si estamos en casa, pero ya sabes, al salir de allí nada es igual.

Hubo un silencio placentero. Los silencios con Amelie eran tranquilos, podíamos estar todo el tiempo del mundo así, disfrutando la compañía del otro.

-Cualquier cosa estaré esperando aquí- Dijo Amelie, mientras nos debíamos separar para hablar con los reporteros.

Dudé un poco aquello.

-Prefiero que vengas conmigo, así me sentiré mas seguro cuando comiencen a tirarme basura.

-Oh, no lo harán créeme, ellos te aman Paul. Ya vi la nota que realizarán. Solo responde alegre, y no des adelantos de nada. Solo debes hablar sobre la película, y estará perfecto.

Entonces calmó un poco mis nervios, y asentí. Procuraba seguir cada paso de lo que me indicó.

-Por algo Brian confía en ti- Le sonreí, y me alejé de ella caminando por ese pasillo, acompañado de un grupo de personas, integrado por guardaespaldas y coordinadores.

Al terminar de responder las preguntas, me despedí cordialmente, di las disculpas pertinentes por la cual no asistimos los cuatro a la entrevista, y nos marchamos al auto junto a Amelie.

-Buenos días señorita Beaumont, luce muy bien esta mañana.

-Muchas gracias Mark, es que cambié de peinado esta mañana- Me guiñó el ojo, y subimos al auto.

Íbamos de camino a Casa Grande, pasaríamos a dejarla a ella primero. Miraba las cosas como pasaban rápidamente frente a mis ojos, de una manera rápida, aproximadamente a unos 80 kilómetros por hora, que con suerte me permitía ver algo del paisaje, lamentablemente, igual que mi vida. 

Londres era muy concurrido en esta época del año. "Rayos, recordé que debemos viajar en unos días".

Entonces miré mi reloj de muñeca, eran al rededor de las once de la mañana. Pensé un par de segundos, y descubrí que no quería regresar tan luego a casa. La vida pasa tan rápido que necesitamos tomar decisiones, a pesar de las consecuencias. 

-Amelie...

-¿Dime?

-¿Tienes algo que hacer?

-Mmm, debía almorzar junto a George y su familia, pero tengo hasta las una libre.

-¿Te gustaría dar una vuelta por ahí?- Al decir esto, me sentí un poco culpable. Y por el simple hecho de que sabía que lo que estaba haciendo no estaba realmente correcto.

Ella sonrió y dudó un poco, sin embargo aceptó, con la misma alegría de siempre.

-¿Y a donde iremos Paul? Te armarán un lío tremendo, tus fans son algo locas. 

-¿Te parece un té con pastelillos? Conosco el lugar perfecto, ni te preocupes por eso.- respondí sonriente, con cierto aire galán debo admitir, pero no fue intencional, lo juro.

-Me parece excelente.

Indicamos a Mark que nos dejara en un café, en una calle tranquila del centro de Londres.

-Adelante- Le indiqué a la muchacha, y caminó a través de la puerta. Yo llevaba unas gafas redondas de color negro, y un saco, sin embargo sería reconocido de todas formas.

Nos ubicamos en un espacio cerca de la ventana, así podíamos ver la lluvia que caía fuertemente fuera del local. Llegó una mujer con un delantal y la típica toga en el cabello, un sombrerillo amigable. Se detuvo un momento a mirarme de pies a cabeza, como si viese a un fantasma. Amelie se asustó un poco, pero yo estaba tan acostumbrado que no me importó realmente.

-Buenos días. Desearía ordenar por favor.

-Buenos días, lo siento mucho señor McCartney, ¿Puedo tomar su orden?

La mujer muy nerviosa, sacó un a libreta de su bolsillo, la cual cayó al piso. Amelie se rió en silencio.

-Quiero un té de limón por favor, y pasteles de vainilla.

-Excelente, ¿su novia que llevará?

-Oh, por favor, soy su colega- Reclamó Amelie con su acento francés. Era tan dulce para mi.

-Oh lo siento mucho señorita, ¿Qué desea llevar?

-Un té de rosas por favor, y quiero un pastel de chocolate.

-¿Cambiamos hoy Amelie?

-Es que el día está brillante para tomar decisiones.

La mujer se retiró rápidamente, y nos dejó solos. Ella me ponía nervioso, cuando fijaba sus ojos en los míos, tenía algo tan feliz dentro de ella, que me hacia estar bien conmigo mismo.

-¿Decisiones?

-Si, por ejemplo. Decidí volver a París esta mañana...- Mi rostro cambió por completo ¿era una broma?- No es cierto, solo me voy de vacaciones, mientras ustedes viajan... ¿cuando dijiste que se van?

-Dios, por poco me lo creo. Pues, pienso que nos vamos en unos cinco días, debemos ir a hablar con G. Martin luego de salir de aquí.

-Eso creo.

Entonces mientras esperábamos la orden. Fijé mis ojos en ella, sin ninguna intención extraña, pero lo hice así sin mas. La chica sonrió, y bajó la mirada.

-Hey...- Levanté su mentón con mis dedos, entonces volvió a mirarme. -Está bien- Terminé sosteniendo su rostro entre mi mano. Luego de unos segundos, llegó la chica con la orden. Nos asustamos, y rápidamente nos alejamos, pero sonrientes. Felices, no sabría decirte el por qué. 

Volví al departamento, luego de dejar a Amelie en Casa Grande. Olvidé por completo que los chicos habían quedado aquí pasando la borrachera de anoche.

-Buenos días.

Entré al departamento, y Alice corrió hacia la habitación sin siquiera saludarme.

-¿Ocurre algo cariño?

-Nada cielo... solo estaba ordenando algo.

Me apresuré a verla a su habitación, guardaba un sobre gigante de color blanco en el cajón superior. No entendí bien que es lo que hacía, sin ser esto novedad por supuesto, "pero que más dá" pensé, "estamos juntos aquí".

-Está bien.

Sonrió y abracé su cintura dulcemente. Entonces me alejé y me dirigí en dirección al baño. Abrí el inodoro, y me encontré con una sorpresa desagradable.

-¿Alice, estuviste vomitando?- No escuché respuesta alguna, la chica seguía en la habitación con cara de mil muertos.- Nena, estoy hablándote... ¿vomitaste?- Me acerqué a ella, y la abracé.-¿Qué ocurre Alice?

-Nada, no es nada no te preocupes... algo debió haberme hecho mal supongo.

Sin más, no le pregunté nada, pero algo escondía. Su actitud era completamente extraña.

Los días transcurrieron, las noches se volvían cada vez mas frías entre nosotros. Ya no dormíamos entrelazados, ni tampoco nos besábamos hasta aburrirnos. Cada uno se volteaba hacia su propia dirección. Tristemente, con una angustia tremenda, abrí los ojos.

-¿Despertaste recién?

Preguntó, observándome desde abajo, yo estaba sentado con un libro entre las manos, tratando de olvidar la pena que me inundaba.

-Pues, si, digamos que algo así...- Hubo un silencio incomodo, todos los silencios con Alice eran incómodos, si no hablábamos estupideces se sentía vacío y tenso. -¿Qué nos pasó Alice?

-¿De que hablas?

-Sabes perfectamente.

-¿Es cierto, tan temprano comenzarás con eso? Paul deja de preocuparte por tonterías, y levántate, llegarás tarde.

Estaba molesta, como siempre. Y quizás yo tenía la culpa, solía preguntarle esto cada mañana, con el corazón entre las manos, esperando que simplemente me besara y saliese de sus labios que todo estaba bien.

-Alice, esta tarde nos vamos a Australia.

Quedó perpleja. Se sentó en la cama, y arregló el tirante de su vestido, su cabello suave jugueteaba en su pecho haciéndole cosquillas, así que lo movió por detrás de su hombro. Su rostro sufrió una metamorfosis tremenda, y soltó una primera lágrima.

-¡Lo siento mucho!

Rompió en mi pecho, mientras yo la acariciaba, y calmaba sus sollozos. Me estaba acostumbrando a sus abruptos cambios de ánimo, aunque debo decir que era algo perturbador.

-Ya hermosa, tranquila, escribiré todos los días, lo prometo.

-Paul, no sé que me pasa... cariño, te amo. Perdón por mi actitud, solo que estoy un poco tensa con todo esto.

-Te amo mucho Alice.

Besé sus labios con amor, ¿O algo así?, bueno, sonaba como amor en ese momento. O quizás si la amaba, pero hay maneras y maneras.

Se levantó rápidamente, arregló su cabello para el trabajo, ya que la convencí de lucir bien aunque sea una vez en el día, para agradar a Brian. Se despidió con un beso, y se fue por la puerta.

Una sensación extraña me recorría. Estaba impaciente, sabía que algo escondía detrás de esa sonrisa sin emociones.

Con una adrenalina tremenda, comencé a registrar cada cajón de su habitación. Levanté toda su ropa, una por una. Encontré unos vestidos, parecidos a trajes a Go-go, me dio un escalofrío. Una bolsa de 10 gramos de marihuana yacía al fondo del último cajón, no me pareció extraño de todas maneras, en conjunto muchos papelillos de colores, y una pipa de color rojo. También encontré otras drogas, que simplemente no mencionaré, no vale la pena acordarse de eso. Pero sí, esta chica tenía un problema y duro, muy duro.

Entonces, cansado de mi ataque de celos, me senté encima de la cama. Al levantar la vista, en el espejo se reflejaba un sobre de color blanco mal sellado. "No es correcto hombre, deja eso allí" decía mi conciencia una y otra vez. Pero estúpidamente no le hice caso. Caminé y abrí el sobre desesperado, con miedo a ser descubierto.

Una ecografía.




Debo admitirles que, me gustó escribir la parte de Juan Limón ♥♥♥♥♥ lo amo con mi vida. Y el pobre de Macca más confundido XD pero bueno, en el próximo veran como se desenvuelven las cosas.

¿Cómo han estado? ¿Qué tal su semana? apuesto que llena de trabajo en el colegio y demás, que tortura lennon mio, ahora mismo tengo que ir a estudiar. Tuve una noche terrible... les daré un consejo: Si alguna vez vienen a Chile, y beben Pisco, jamás, pero JAMÁS, beban leche al volver de la fiesta... solo eso. jajajajjaja mi pobre estomago, *mi mamá atrás diciendo* ¿te gustó salir jovencita? XD ♥ 

¡LAS ADORO! me reí mucho con sus comentarios jajajajaja ♥ me alegra mucho que les guste ♥♥♥ enserio jajajaja sus maneras de salvar a Johnny, fue muy divertido ♥ 

¿Qué haría yo para evitar lo que pasó? 
Corro al lugar del acto, unos diez minutos antes llamo a la policía, hago que lo revisen, ya que "intentó robarme" se lo llevan, y John se enamora de mi. Fin. jajajajja exito. 

Salma Belle, Lucy in the sky, Unicornia bella, Taty compañera incomprendida, Victorius ♥♥ muchas gracias por sus comentarios, me reí con cada uno de ellos jajajaj ♥♥♥ Y a las demás, Lovely Cami, mi Danana que se que igual están por allí ♥

Tengan una gran semana, ALL YOU NEED IS LOVE, recuerdenlo siempre, haganle honor a la canción ♥ y... ¡Nos vemos en el 20! ¿pueden creerlo? que luego avanzó la historia :O  



Ustedes dirán, NO, es imposible... es PHOTOSHOP... pero no señoras, es cierto. TENGO MI FOTO CON MACCA, no señoras, no es un POSTER... si la Vicki pudo, yo también. ¡LO LOGRÉ!


JAJSDHAJAJAJAJJASDHJASHDJASDHJJASHDJASHDJ  ES LO MÁS ESTÚPIDO QUE HE HECHO, BUENO NO, NO ES LO MÁS ESTÚPIDO. FUE LO DE BEBER LECHE CON ALCOHOL. ¡LAS AMO CON SABOR A BEATLE! XD