The beatles

The beatles

Cuéntame sobre la historia...

Alice vive en el país de las maravillas, sí, justamente en aquel donde ocurren cosas increíbles. ¿Qué fue lo entretenido de vivir en los 60's? ¿Fue el Rock & Roll, o el LSD? Esta es la pregunta que se realiza la protagonista, y que pretende hacernos conocer. Una chica Neoyorquina, algo problemática, tiene suerte, mucha suerte. Estuvo en el bar indicado, con las personas indicadas. Y esa misma noche conoce a quien no dejará de conocer jamás, un revolucionario enjaulado, Lennon. ¿El sarcasmo de Lennon y el ácido de Alice lograrán mezclarse algún día? Preguntemos a Sadie.

lunes, 17 de febrero de 2014

Captitulo 6 - *Please Please Me*

Hola queridas! tengo un nuevo capitulo para ustedes. MUCHAS GRACIAS POR SUS LINDOS COMENTARIOS <3 son todas un encanto! :3. Ojala le guste esta cap, se pone algo intenso(? jajaja las cosas entre John y Sadie se van apresurando un poco. 

6


Los días comenzaron a pasar, estábamos trabajando muy duro en todos los proyectos. Help! Estaba en producción. Había una gira planeada a Europa en una semana, debíamos volver e ir a Francia, Alemania y España. Por supuesto luego volver a casa a Londres.

Nueva York era fascinante, extraño y ambiguo muchas veces. Era divertido ver como como la gente se denigraba y se dejaba aplastar en el piso por un poco de dinero. El lado oscuro del sueño americano. Sadie era parte de esa matrix, su potencial y talento nunca serían iluminados por un reflector. Al ver todos esos sueños y deseos frustrados me sentí afortunado, llegar a la cima no fue fácil en absoluto.

Desde que la lleve a casa esa noche, cambió mi perspectiva sobre ella. Era una joven inspiradora, su misterio sigiloso, sabía tan dulce.
Interesarme en una mujer de esa forma no era costumbre mía, en absoluto. Pero Sadie, sabía a peligro, a un peligro suicida que me encantaba.

A menudo conocía mujer bellas, bellísimas. Modelos de alta costura, actrices de Hollywood, mi mundo estaba rodeado de gente perteneciente a esa aristocracia. Mujeres que sudaban dinero, y que tenian mas plastico en su piel que pelotas de ule. Sadie era real, de carne y hueso, y sentía al igual que yo.

Esa semana que me quedaba en Nueva York nos acercamos bastante a ella. Paul la invitaba a salir y yo tímidamente me entrometía en sus planes. Quería verla más, conocerla, hablar de cultura. Quería saber que ocurría con su vida, por que actuaba de esa forma… tantas cosas.

 
-Sadie, tenemos que contarte algo…- Dije mientras ella leía un libro sentada en su cómodo sofá.

-¿Qué pasa Lennon?- Respondió casi no prestándome atención, estaba concentrada en su lectura.

-Bueno… como podrás saber, Rachel tendrá un hijo mío…- Dejó de lado el libro inmediatamente y me miró con unos ojos gigantes.

-¿¡Qué!?- Preguntó extrañada.

-Nada, no seas tonta, es otra cosa…- Sonrió un poco y volvió a enfocar su atención en el libro.-Sadie es importante… bueno al menos yo pienso que te podrá importar- volvió su atención hacia mí.

-Ay dios, eres peor que una chica, ¡suelta rápido!- Dijo acomodándose quedando sentada en frente mío.

-Me voy Sadie, debemos volver a Europa pasado mañana…-

-¿Estás bromeando?- Fijó sus tristes ojos en mí, más melancólicos que lo normal.

-No...

-No te veré más supongo…- Dijo bajando la mirada. Justo en ese momento vuelve Paul con algunas cosas para comer. Estábamos acomodados en el sofá de Alice para ver una película. Bueno, hasta que le conté las malas nuevas.

-¿Qué ocurre?- Pregunta Paul extrañado. Entonces yo lo miré, y entendió que ya le había contado a la joven lo que ocurriría. –Alice…- Le dirigió una triste mirada.

-Paul, no me habías dicho nada, ¿Por qué?- Miró a mi amigo con su maravilloso poder de ternura.

-Lo siento Alice, de verdad… es que no pensé que sería tan luego, y sabía que esto ocurriría- Hizo una pausa –Verás, yo tampoco quiero dejar de verte, y me entristece mucho el hecho de que sea así-. Sadie solo miró hacia el suelo con sus ojos tristones. “Nadie Paul, nadie quiere dejar de verla”.

 -No suelo hacer estas cosas pero… ¿te gustaría ir con nosotros?- Solté con el corazón en las manos. “¿Y si  era muy pronto? ¿Y si a ella no le interesaba tanto conocernos como para partir a Europa?, que dices Lennon, si no es así da igual. Solo es una chica.”

Me observó por unos segundos, supongo para saber si se trataba de una de mis bromas o no. Definitivamente no lo era, se percató de aquello.

-John, pero…- La interrumpí.

-¿Dijiste que necesitabas un trabajo verdad?, podrías ayudarnos en algo, no lo sé, en verdad eso es lo que diríamos a Epstein y la producción porque irías de vacaciones con nosotros- Se quedó pensando unos segundos. Era una idea un poco extraña pero podría gustarle.

-No estarías sola para nada, estarías en el hotel con nosotros, además conocerás lugares nuevos, yo podría mostrarte todo Londres si quisieras…- Se limitó a decir Paul emocionado por la idea.

-No lo sé chicos… George y Ringo podrían molestarse, no los conozco mucho aún, además no tengo dinero para un viaje tan grande…-

-No te preocupes por esos dos, no es para nada un problema. Solo necesitas decir que sí y listo Sadie, tú decides, y si es por dinero, nosotros somos poseedores de hectareas de bosques en donde este crece por montones, no te preocupes- Sonrió, y sus ojos tristones destellaron.

-Si es así… ¡estaría encantada!-.

Ya estaba decidido, la chica Sadie viajaría con nosotros. Nuestras hormonas solo un poco alborotadas comenzaron a hacer un y mil planes. Eramos como niños de primaria de camino a un parque de entrenciones.
De la emoción la joven abrió una botella de champagne reservada para alguna noche de conquista o simplemente brindar por algún festejo. Bebimos hasta la ultima gota esa noche. Entonces recordé que llevaba los cigarrillos de hierba en mi bolsillo. Encendí uno.

-Esto es inspirador chicos, nos servirá para aclarar ideas...- Dije dándole una calada profunda. El abundante humo inundó mi pecho. El fragante olor en conjunto con el olor a incienso de la casa creó una ola de emociones, mi mente se expandió a otros paralelos y secantes, los límites dejaron de ser lo que simplemente estaba a mi vista.
-Que corra mi buen amigo- Dijo Sadie con ojos divertidos. Puse el cigarrillo en sus gruesos y rojos labios, el contacto visual de esa escena fue electrisante... Sentir su piel tan cerca despertó mis sentidos en muchas maneras.

 Justo  cuando la bebida se acaba, llega Tony al departamento, eran alrededor de las 3 am.

-Hola, ¿qué ocurre aquí?- Preguntó Tony un poco extrañado. El olor a excesos lo golpeó directo a la cara.

-¡Tone! Me voy de vacaciones a Europa con los chicos- Se levantó dificultosa de su asiento, yo y Paul reímos.

Tony lo dudó, ya que en su estado de ebriedad no era un relato muy fiable, sin embargo confirmamos que era cierto. Sadie se iba con nosotros. El chico se mostró un poco inseguro pero terminó brindando junto a ella.

Era bastante tarde para salir del departamento de la joven, así que nos convenció de dormir allí. Con Paul ocupamos la cama de Rachel quién no dormía en casa esa noche.

-¿Paul ya se durmió?- preguntó Alice apoyada desde el marco de su puerta.
-Sí, buenas noches Sadie- Sonreí. Nos miramos unos segundos y ella entró a su habitación cerrando la puerta.

-0-

Cerré la puerta tras mi espalda. Me desvestí y me puse el pijama dificultosamente, me reí de mi misma. Me recosté en mi cama, mientras al cerrar los ojos el mundo me daba vueltas.

Entonces siento unos pasos en el pasillo. “Debe ser Tone” pensé.
En eso siento un golpeteo en mi puerta, me acerco a abrirla y ahí estaba él. Su cabello estaba desarreglado y los botones de su camisa dejaban al descubierto su pecho. Me recorrió una ola de sensaciones que desee no haber tenido.

-Sadie, ¿estás despierta aún?, mira lo que encontré…- John había abierto otra botella de champagne y bebía de esta.

-¡John!, de donde rayos sacaste eso, ¡es de Rachel!- reí junto con él.

-No lo sé, pero vine a hacerte compañía, si no te molesta claro…-

Lo dudé unos segundos. "Este hombre puede conmigo", pensé.
–Bien, pero solo un rato- Me paso una copa de champagne y la bebí completa. Luego desabroche los primeros botones de mi pijama. No es que quisiera algo de Lennon, pero sabía por libreto lo que debía hacer para juguetear un rato.

-Sadie, con calma mujer- Dijo riendo. Sonreí y le permiti entrar a la habitación. La oscuridad no permitía ver mis coloradas mejillas por el efecto del alcohol. Tome asiento en las blancas sabanas y cruce mis piernas, mi vestido no dejaba mucho a la imaginación.

Reímos un buen rato de las estupideces que hablaba, algunas bastante burdas y aburridas, pero el chico estaba bebido y eso lo hacía interesante.

 – ¡No me dijiste que tenías discos!- Comenzó  a rebuscar entre mi colección y encontró mi favorito de los Rolling Stones. Me levanté instintivamente de mi asiento y comencé a bailar. Mi cabello se movía al ritmo de la música en conjunto con mis caderas.
 John solo me observaba fijamente mientras coreaba alguna que otra canción mientras fumaba de su cigarrillo. Sentía que me recorría completamente con la vista, se notaba bastante en su expresión, pero no parecía importarle esta vez. Cuando el disco terminó volvió a levantarse, y siguió desordenando mis cosas

-¡Hey!, ¿no que no te gustaban los Beatles?- Encontró un álbum Please Please Me entre mi colección. Lo puso y avanzó hasta el track número siete.
Yo seguí bailando más enérgica aún, intensifiqué el movimiento de mis caderas. Entonces él sonrió con una mirada que no supe descifrar.
En eso John se acerca a mí ágilmente y toma de mi cintura. Quedé bastante perpleja, un escalofrío recorrió mi espalda.

El joven comienza a susurrar su propia canción en mi oído, yo estaba paralizada.


Last night I said these words to my girl
I know you never even try, girl
come on, come on, come on, come on
please, please me, wo yeah, like I please you.

Entonces en eso siento que sus labios rozan suavemente mi oído, casi besándolo. Otro escalofrío recorrió mi espalda. ¿Qué ocurría con Lennon?, quería que me besara desesperadamente. Me gustaba John y mucho, cada parte de él era tan atractiva para mí.

Pero para mí buena suerte, Paul abre la puerta de golpe haciendo que esta choque con la pared haciendo un gran ruido.

Ambos nos asustamos y nos separamos rapidísimo. Paul estaba notablemente más ebrio que nosotros, así que lo único que hizo fue soltar una gran risotada.

-Winston, deja a mi Alice en paz- Dijo entre risas.

-Paul, no estás bien, ve a dormir mejor…- Respondí acercándome hacia él.

-Alice, estoy b-bien… perfecta-mente bien…- Comenzó a cantar las canciones del disco intencionalmente desafinadas.

-Paulie, eres tan divertido en este estado, ven vamos a descansar- Sonreí y lo tomé del brazo para llevarlo a su habitación. Hice que se recostara en la cama.

-Alice, si John no viene en cinco segundos, lo voy a matar…- Pronunció casi susurrando. -¡John! Ven aquí hombre, ¡no dejaré que te aproveches de mi chica!- Gritó hacia la otra habitación.
John llegó somnoliento y dejó caer su cuerpo en peso muerto sobre la cama, justo a mi lado. Apoyé mi cabeza en la pared y cerré los ojos.  Al abrirlos después de unos minutos Paul estaba dormido. Nadie decía ni una palabra.

-Bien, creo que fue todo por hoy- Dije triunfante poniéndome de pie. Sabía lo que John esperaba que ocurriera esa noche y no le daría el gusto tan fácilmente.

-Espera Sadie…-Dijo rápidamente impidiéndome el paso, cruzándose peligrosamente en frente mío – ¿está todo bien?-

-¿Por qué habría de estar mal?- Empecé a jugar con el cuello de su camisa. El chico me sonrió con la misma expresión seductora. Me alejé de allí de golpe dejándolo perplejo.-Buenas noches John-.

-0-

-Alice, cariño se hace tarde…- Grité hacia su habitación. Esta mujer era imposible, en verdad todas las chicas son igual de molestas, algunas en distinto grado de intensidad, pero molestas al fin. ¿Acaso no podía escoger tres pantalones y dos pares de zapatos, enserio tan difícil era? –Alice, Brian está furioso, sabes que solo faltas tú…-

-Paul, ¿podrías dejar de ser tan egocéntrico y traer tu trasero aquí, sabes que son pesadas estas maletas verdad?- Revolví los ojos en mi lugar y me dirigí a la habitación de la joven. Llevaba dos grandes maletas casi del porte de una estantería, no mencionando los otros tres bolsos de mano que llevaba. –Cariño… no creo que sea necesario llevar tantas cosas, ¿sabes?- Me dirigió una mirada estática. –Está bien- Asentí y juntos bajamos las maletas por el ascensor. Esta mujer tenía un poder, de eso cada vez me percataba más.

Mark amablemente subió todas las maletas.

-Gracias Mark- Agradeció la chica. Entonces aparece una Rachel bastante taciturna. Sus ojos azules parecían grises, y su expresión era de pocos amigos. Me compadecí en cierta forma, supongo que sería extraño ver como tu mejor amiga de una vida entera se va a otro continente con un par de desconocidos, además sin dejar de mencionar a John Lennon, hombre que no le hacía gracia en absoluto.

-Que te vaya bien entonces… en una de esas no te veré más supongo. Seguro te enamorarás de algún ingles por allá- Exclamó irritablemente.

-Te escribiré a diario Chelle, y trataré de llamarte cada vez que pueda-

-¿No te olvidaras de mí, cuando volverás?- Alice la miró un poco insegura, pues no tenía fecha de regreso aún. El cielo de Nueva York se empezó a tornar más gris aún, se aproximaba una tormenta.

-Son solo vacaciones Rach, no te preocupes, será solo un tiempo…- Besó la frente de su amiga y subió al auto. Mark apretó el acelerador y Alice saludó a su amiga quién quedaba atrás.

-¿Todo bien?- Me miró a través de sus lentes oscuros.

-Si Paul, todo bien- Esbozó una linda sonrisa.

-0-


El avión privado despegó dejando un montón de fans desilusionadas en el suelo. Los preciados Beatles se habían marchado de América. Me acomodé en mi asiento. Se encontraba al costado de una pequeña ventana de forma circular. Cerré mis ojos por un momento y pensé “cielos, esto es una locura”, pero ya no había oportunidad de arrepentirse y salir corriendo a los brazos de Rach y Tone, eso ya no estaba a mi alcance.

Lennon estaba bastante distante desde la noche que se quedó en el departamento. Su actitud era concisa y precisa, solo me dirigía la palabra para cosas puntuales. No era que me interesara demasiado, pero en cierta parte me causaba dolor. Dolor que jamás aceptaría, mi orgullo era intachable.

El tocadiscos comenzó a sonar. Ese avión lucía más como una bella limosina que un simple aeroplano. Los detalles eran impresionantes, las paredes lucían de un bello color crema, adornado por manchas organizadas en negro brillante. Las butacas eran de color blanco destellante, que hacían conjunto con las mesas adornadas sutilmente por manteles del mismo color.

-¿Necesita algo señorita, algún bocadillo?- Una mujer voluptuosa, la cual parecía ser la azafata se acercó a mí con una mesa llena de bocadillos finos. Eran tan tentadoramente deliciosos, pero no podía romper las reglas de mi juego, se comía solo una vez al día. Agradecí a la guapa mujer y siguió su camino en dirección a John. Vi como le coqueteaba descaradamente, por supuesto Lennon no se negó en absoluto, solamente siguió su juego.

-¿Qué tal?- Me sobresalté un poco, alguien interrumpía mis desdichas hacia Lennon. Levanté la vista y ahí se encontraba Ringo Starr con sus deslumbrantes ojos azules.

-Hola, ¿cómo estás?- Dije sonriente correspondiendo su amabilidad.

-Muy bien, gracias… ¿Alice, verdad?-

-Sí, lo siento, creo que no tuvieron tiempo de presentarnos- Hablé lo suficientemente fuerte como para que Paul me escuchará al otro lado del avión y me dedicara una sonrisa divertida.

-Tu novio es un poco despistado, pero no te preocupes, es burdo en los detalles pero posee un lindo corazón- Dijo sonriente, al parecer hablaba enserio y no función sarcasmo.

-¡Oh!, no, no, nada de eso, soy solo una amiga de Paul, no te preocupes… deben haber chicas guapísimas en Londres como para que se fije en alguien como yo- Dije riendo.

-¿Enserio?, perdón por mi ignorancia, no estaba molestándote o algo, pensé que en verdad estaban saliendo, y creo que cualquiera podría fijarse en ti, es cosa de ver como Paul te mira- Sonreí un poco al chiste de Ringo, pero en verdad no me hizo mucha gracia. ¿La razón?, Paul no me gustaba en ese sentido, era el chico ingles más guapo que podría llegar a ver en mi corta vida, pero no era mi tipo. No estoy segura del porqué, hasta yo me asombro de mi misma. Sin embargo lo estimaba mucho, comenzaba a tenerle cariño, y herirlo no estaba en mis planes.


Arribamos en la ciudad del amor, Paris. El Hotel Champs Elysées Plaza era un hotel brillantemente lujoso, y digo brillantemente porque al parecer todo estaba bañado en oro, hasta las personas que entraban y salían de allí. Debía costar una fortuna. Estaba situado en el distrito de los Campos Eliseos. Una estratégica ubicación central de la ciudad, y un ventanal de cuentos de hadas con vista a la famosa Torre Eiffel. ¿Acaso una chica americana, residente de un departamento en Nueva York de mala muerte podía pedir más en su vida?, claro que podía, tenía la banda más famosa del mundo a sus diminutos pies, al menos a dos de ellos.

Mi habitación era digna de una baronesa, o una mujer de la realeza. No necesitaba tantos lujos para estar cómoda, sin embargo Paul insistió en que debía tener lo mejor al igual que ellos.

-¿Qué tal tu vista, te gusta tu habitación?- Llegó Paul sonriente, yo estaba asomada por la victoriana ventana, la forma en que la luz entraba era despampanante.

-Gracias por todo Paulie- Sonreí de vuelta- Todo es perfecto, no estoy acostumbrada a este tipo de realeza, sin embargo creo que podré acostumbrarme- Dije divertida. Entonces el joven me toma por sorpresa y acerca sus largas pestañas y nariz de fresa a mí. Me quedo perpleja mirando sus ojos por un momento, y luego desvié la mirada un poco sonrojada.



-Me alegra mucho que estés aquí, prometo que será increíble- Beso mi mejilla, y luego se retiró de la habitación. Esto cada vez se ponía más interesante.






Gracias a todo aquel que leyó esto :3 espero no se hayan aburrido mucho con mi historia. Prometo mejorar gente :c jajajaja <3 saludos y un beso gigante! :D


sábado, 15 de febrero de 2014

Capitulo 5 - *Sadie*

Hola! las lectoras de este blog son las mejores del mundo y la galaxia! :D muchisimas gracias por leerme! y por comentar <3 aww si son un encanto todas :c Estoy muuuuy feliz! y gracias también por los saludos de san valentin <3 espero que hayan tenido una linda tarde con sus seres queridos. Yo por mi parte estuve con mi novio, me regalo unos chocolates, unos peluches, que cursi no? jajaja pero nos gusta ser así :3 
Espero les guste el capitulo :) ahora mismo trabajo en el 6, así que si les gusta espero subir luego <3 

Como pueden ver, la foto del Cap es un video. La primera parte del video la escribí inspirada en esta canción, supuse que la daría mas magia leerla con la música de fondo. Si ven el video prometo que lloraran como nenas, es muy emotivo. La canción es un poco extraña, no es muy convencional que digamos, pero si gustas de la música conceptual y experimental, es una obra de arte.





5



Mis huesos estaban fríos. Mi piel escarchada buscaba alguna fuente de calor dentro de mí, sin embargo al adentrarme en mi cuerpo, solo encontré más abismo.
Tantos colores brillantes danzantes en el universo. ¿Por qué yo no podía ser como ellos?, también tenía derecho a poseer un color, a sentirme cálida.
El azul, quién volaba por el cielo con sus grandes llamaradas, me golpeó en la cabeza dejándome adormilada. Sin embargo, azul seguía tan tranquilo como siempre, la paz debía ser su cualidad.

“Rayos, ¿Qué ocurre?”, pensé. Entonces levanté la vista y me di cuenta de que estaba en tierra de naranjos, todos se veían tan cálidos, felices.

Continúe mi travesía. Estaba rodeada de verdes. Ellos llevaban un fragante perfume, parecido a las mortales praderas.

Cuando llegue a las personas de color amarillo me estremecí. Todos saltaban como resortes alrededor de una fuente de luz, para mi mortal mente lucía como una simple ampolleta. Era ciertamente perturbador, sin embargo, tenían lo que yo no, un lindo color.

“¿Dónde están las personas rojas?”, me pregunté mientras seguía recorriendo el inmenso universo.
 Entonces lo encontré. Era tan fascinante como lo imaginaba. Danzaba al ritmo de una extraña música, movía sus manos alrededor de una especie de instrumento, lucía como una mortal guitarra. Me acerqué para observarlo mejor. Tocaba realmente bello.
En ese momento se da cuenta de que lo estoy observando, me escondí tras un árbol.
Él me encontró, y yo levanté la mirada tímidamente, entonces me sonrió. Tomó de mis manos y comenzamos a danzar, bailé como nunca esa noche.
 Mis pies flotaban en una inmensidad tan ambigua, tan extraña. Cuando dejó su guitarra de lado, me miró a través de sus redondos anteojos. Beso mis labios suavemente, el cielo se tornó más rojo aún en esa escena. Entonces me miró y pronunció al fin –Ahora ya tienes un color Alice-.
Volví la vista a mi cuerpo, y descubrí que estaba viva ahora. Mi piel y mis huesos llevaban color rojo, igual que él.
Ahora al fin era feliz.


El olor a pan recién horneado me encanta por las tardes, por la ventana entraba un agradable olor, posiblemente de los otros hogares en donde se solía tomar el té a esa hora.
 Estaba sola en mi casa, después de haber tenido un largo y extraño sueño.
Fui al tocador y arreglé mi cabello, luego arreglé mis ojos. Los definí con una leve sombra de color blanco, y delinee cuidadosamente, agregué un poco de mascara de pestañas.  
Tocaron la puerta de entrada así que abrí. Era Rachel, acababa de llegar a casa después de la noche anterior. Debió haber pasado un excelente rato con John, que disgusto.

-Hola guapa, ¿cómo estás?- Dijo entrando a nuestro hogar, la miré de reojo, aún tenía un cierto resentimiento de lo que había ocurrido.

-De maravilla, ¿y tú?, te fui a buscar a la habitación de John Lennon en la mañana y no estabas. Además debo mencionar que me trató pésimo-

-¿Es una broma?, fue todo un caballero, cuando despertamos, llamó para pedir desayuno, también llamó un taxi para que volviera a casa-.
Arqueé una ceja. Estaba más que segura que todo eso no era cierto, cuando lo vi acostado en su lecho de borrachera se notaba que ni siquiera se había tomado la molestia de despedirse de Rachel.

-Oh, eso es bueno entonces, porque la verdad no parece ese tipo de persona- Dije siguiéndole el juego.

-¡No!, en absoluto, fue muy bueno conmigo-.
¿Por qué Rachel me mentiría?, éramos mejores amigas no necesitaba hacer esas cosas. Yo no la juzgaría si un chico juega con ella o algo por el estilo, es más, la defendería hasta la muerte. 
Sólo atiné a sonreír un poco para que Rachel no notara que había algo raro entremedio.

-Claro, me alegro. – No tenía ganas de que mi mejor amiga me hiciera un escándalo por no creer en sus palabras, conociéndola.
Pero algo en mí, tenía unas ganas profundas de matar a John Lennon, no sólo por jugar con Rachel, sino también por hacer que ella estuviera actuando raro sólo por el hecho de que él era “famoso”, ella no es así.

-¿Enserio te alegras? – Preguntó con deje de curiosidad en su voz, pero yo sabía la intención oculta de ese mensaje, era obvio que lo decía para ver mi reacción.
-Ahm, si, ¿Por qué no? – Rachel sonrió, mientras en mi interior pedía desesperadamente que me tragara la tierra. Se volvió hacía su habitación sonriente.

Estaba cómodamente sentada en mi sillón, cuando suena el teléfono de la casa. En esos tiempos era difícil y además caro tener uno en casa, pero Tony y su padre conseguían muchas cosas costosas a precios menores, o eso es lo que me comentaban. Como sea, el teléfono sonó y me dirigí a contestarlo.

-¿Aló?-

-Hola Alice, soy Paul-. “¡Dios! Es Paul” mi corazón dio un vuelco. Me emocionaba tanto la idea de volverlo a ver.

-¡Hola Paul!- Dije con voz notablemente feliz.

-Alice, te llamaba para saber si te gustaría salir por ahí, tengo la tarde libre y necesito que me muestres tu ciudad-

-¡Claro!, sería estupendo. ¿Cómo lo hacemos?-

-Mandaré a mi chofer que pase por ti. Te esperaré en Central Park, ¿te parece bien?, estaré un poco escondido, camuflado, pero Mark te guiará-

-Está bien, me confundí un poco, pero supongo que ese tal Mark sabrá que hacer-

-No te preocupes cariño, estarás bien, nos vemos luego-. Después de eso cortó. Pensé en un momento si le contaría o no a Rachel, “que va, ya sabrá de todos modos”.
Así que me fui a vestir solamente. Estaba tan nerviosa, es decir, era el mismísimo ¡Paul McCartney!, a quien rayos la llama un Beatle por la tarde para decirle si quiere dar un paseo.

-0-

-Paul, ¿quieres ir a dar una vuelta?- Paul estaba parado en la ventana, al lado de una mesita de teléfono, hacía unas especies de llamadas. “Que se trae este”.

-Ahm, no sé Johnny, estoy un poco ocupado como puedes ver-

-Vamos, no seas ridículo, deja de trabajar un rato hombre, y vamos a conocer Nueva York-

-No estoy trabajando, solo estaré ocupado, eso es todo-

-No me digas que saldrás con la chica rara esa-

-¿Qué tiene de malo?-

-¡Oh Si lo harás!, estúpido McCartney, esto no es posible- Empecé a decir entre risas.

La verdad no es que me causara gracia en absoluto. No sé que me causaba en realidad, pero estaba molesto. Como puede salir con esa chica.

-¿Qué?, ¿me dirás que te importa ahora?- Dijo Paul extrañado por mi reacción, un poco molesto.

-¡Para nada!, no me interesa en absoluto lo que haga esa ratita, porque eso es lo que parece con esa cara tan pálida, esa expresión tan tristona, que aburrida Paul, enserio caíste bajo. Bueno, tendrás que ir conmigo, si no, no irás a ninguna parte-

-¿Estás hablando enserio?, ¿quieres ir conmigo?, como dices que Alice es aquí, que es allá…-

-¡Por lo mismo!, será divertido ver como la pasan un par de aburridos, gran diversión- Paul me miró molesto, casi ignorándome. –Vamos Paulie, déjame ir contigo, solo quiero salir de aquí un rato. Y si tengo que soportar chicas depresivas para estar con mi mejor amigo, iré de todos modos- Dije abrazándolo por los hombros.- ¿Ves el amor que te tengo?, ¡vamos!, quiero ir.-

Después de un largo rato de suplicas y disculpas, decidió aceptar. Nos pusimos un sombrero y un bigote falso. Sí lo sé, fue realmente ridículo, no nos camuflaba en absoluto, pero queríamos lucir interesantes. Pedimos el auto y nos dirigimos a Central Park.

-¿Ves a Mark por algún lado?- Pregunté adentro del auto.

-No, creo que tendremos que esperar un segundo-. Entonces ahí estaba ella apoyada en un árbol, nuestro fiel chofer Mark estaba a su lado. La pequeña llevaba una falda de color rojo con flores un poco más arriba de la rodilla, un maquillaje algo oscuro, pero muy sensual por lo demás. Tenía una cinta adornando su cabello amarrándolo hacia atrás.

-¡Vamos! Ahí está- Dijo Paul saltando del auto feliz como un pequeño. Me saqué el sombrero y el bigote antes de que Alice pudiese verme, en su lugar puse mis redondas gafas oscuras.

-¡Hola Paul!- Dijo abrazándolo. Al parecer estos chicos ya llevaban algún tiempo conociéndose.- ¿Y por qué estas así? ¿Qué rayos es esto?- Alice reía tomando el bigote de Paul entre sus dedos.

-¡Alice!, es que con John se nos ocurrió que así luciríamos más…- Se volteó a verme, yo reía junto a Alice.- Eres un cabrón John.- Dijo Paul sonrojado.

-Sí, si como sea, ¿cómo estás Alice?- Me acerqué a saludarla.

-Bien, gracias- Dijo mirándome un tanto seria. Se notaba una cierta tensión entre nosotros.

-¡Y bien!, ¿a dónde nos llevaras cariño?, quiero probar esa comida basura de la que tanto hablan aquí- Paul estaba emocionado. Me molestaba que fuera tan exageradamente amable con ella.

-Iremos a McDonalds. Comeremos papas fritas y hamburguesas- Dijo la chica sonriente.



-Me parece bien- Asentí. Caminamos hacia el auto y nos dirigimos al restaurant según las indicaciones de la joven. Lucía tan bella hoy, la observaba a través de mis oscuras gafas redondas, con cautela por supuesto, no quería que ella se percatara de aquello. Sus frágiles manos indicaban con su dedo índice el camino que debíamos tomar, me causo ternura esa escena. Alice era una chica muy dulce, sin embargo parecía tan acomplejada siempre.

Mark estacionó el auto y entramos al restaurant. No estaba muy lleno para nuestra suerte, hubiese sido desastroso encontrarnos con muchas personas.
Elegimos nuestro pedido y luego nos acomodamos en una mesa redonda que daba vista hacia la ventana. Las luces de New York era lo más fascinante del paisaje para mí, muchos colores por todas partes. Este restaurant estaba ubicado cerca de Times Square, así que podrán imaginar la bella vista.

-¿Y bien?, ¿cómo va la escuela de artes y todo eso?- Preguntó Paul. Me interesé en la conversación, no tenía idea de que ella estuviese en una escuela de artes. Yo había pertenecido a una hace algunos años atrás, cuando era un joven de Liverpool.

-Digamos que estoy pensando en dejarlo, últimamente no he estado para nada interesada. Siento que es una pérdida de tiempo y dinero en mí. Así que necesito buscar un trabajo-

-¿Por qué no has estado interesada, no te gusta donde estudias?, o algo así- Pregunté entrando en la conversación.

-No, la verdad si me gusta. Rachel está conmigo todo el tiempo, mis demás amigos también están allí, solo que he tenido otras cosas en la cabeza últimamente…- Noté cierto dejo de tristeza en sus ojos. No quise seguir preguntando, no tenía la confianza.

-0-

El pedido llegó a nuestra mesa, la comida chatarra olía tan bien. En Londres aún no se popularizaba este tipo de patatas y hamburguesas, sin embargo sería buenísimo porque enserio era sabroso.

-George sería feliz en este lugar- Dije dándole una mordida a mi sándwich, John me miró sonriente.

-No sé si sea bueno traerlo aquí Paul, es posible que debamos llevarlo rodando hacia el hotel- Alice y yo reímos. Ese George era un glotón.

Esta joven tenía algo tan cautivante, su sonrisa, sus ojos tristes. Observaba como hablaba de su vida animosamente, John comía hambriento sin decir ninguna palabra. El tiempo transcurrió y ya habíamos terminado nuestro plato, menos Alice, ella había dejado un poco menos de la mitad de su comida.

-¿No te vas a comer eso cariño?- Dije señalando su plato.

-¡Oh!, no, ya fue suficiente por hoy, ya cené en casa antes de venir- Dijo dudosa, con un cierto titubeo.

-¿Estás segura?- insistí.

-Sí, de hecho se me hace un poco tarde chicos, iré al baño y regreso ¿bueno?- Tomó su bolso rápidamente y fue en dirección al baño. Estuvimos, sin mentir, como media hora esperándola. Comencé a preocuparme, así que fuimos a buscarla allí.

-¡Alice!, ¿necesitas ayuda con eso?- Dijo John bromeando.

-¿Estás allí pequeña?, ¿Alice?- Dije asomándome un poco hacía adentro. La chica estaba sentada en el lavamanos frente a un espejo, con la mirada perdida en su reflejo. Sus ojos estaban rojizos, su expresión era acomplejada, como si estuviese viendo algo repugnante en el espejo.
Se dio cuenta de la escena y se levantó más que rápido, lavó sus manos con abundante jabón y salió del baño.

-Lo siento mucho por la demora, es que recibí una llamada de mi madre, ella no vive conmigo en Nueva York, y bueno, se me pasó el tiempo, lo siento mucho- Dijo con el mismo titubeo de hace un rato. Algo extraño le ocurría a esta muchacha.

-No, tranquila linda, estábamos preocupados, creímos que…- Me miró con unos ojos gigantes –Pues nada, que había pasado algo malo…- Suavizó la mirada.

-No es nada, no te preocupes- Dijo sonriente.
 Bueno, sonriente a medias.

Caminamos por las frías calles, este Febrero había sido particularmente más frio que los demás. El Hotel Plaza donde nos hospedábamos quedaba un poco alejado del hogar de Alice. El cielo ya estaba casi completamente oscuro.

Yo y la joven íbamos riendo de cosas cotidianas, mientras John simplemente se limitaba a sonreír caminando con las manos en sus bolsillos. Era bastante extraño en él, John suele hablar estupideces y hacer sentir mal a las personas con su sarcástico humor, pero esta vez no era así. Un John tranquilo y calmado.

-…Y lo más fantástico de mi madre, es que…- La muchacha interrumpió su historia dejando de reír por un segundo – ¿Tu amigo siempre es así?, es decir, lo recordaba diferente, ese día en la mañana casi me golpea- La miré riendo junto con ella.

-No, no es nunca así, ¿Qué ocurre Johnny, estás aburrido?-

-¡Para nada!, estoy bien, prosigan- Miró a Alice dedicándole una sonrisa, la cual ella devolvió tímidamente. Saco unos cigarrillos del bolsillo y encendió uno.
  
Continuamos en nuestro paseo de invierno. John esta vez no se preocupó en ocultar su notable fijación en Alice, la miraba simplemente. Al parecer había cambiado de opinión sobre ella, ya no pensaba que era una chica aburrida, y no me extraña que sea así, porque era muy agradable.

La verdad es que guardaba cierta atracción hacia ella, mientras más la conocía me daba cuenta de lo maravillosa que era. Su personalidad era chispeante, pero muy misteriosa a la vez, escondía tanto en ella, y eso la hacía más atractiva. Esta mujer era una artista, con todas sus letras. Escribía poesía e historias, novelas al parecer. También era aficionada a la pintura por supuesto.
Nos mencionaba sobre su pensamiento sobre la paz y la libertad, su notable descontento con lo que ocurría en el país. Alice odiaba la guerra contra Vietnam, y era partidaria de la paz junto a su grupo de amigos.

-¡Dios!, miren la hora que es, mañana tengo que estudiar, ya debo irme…- Dijo la joven exaltándose de repente.

-No te preocupes, nosotros también, de hecho nos llevaremos unos buenos golpes de Epstein por llegar tan tarde- Dijo John apurando el paso.

-Te vamos a dejar cariño, no te preocupes- Sonreí amablemente, solo quería que se sintiera cómoda.
 
-Gracias Paul, eres muy dulce- Dijo sonriente –Pero no te preocupes, no soy del tipo de chica que asaltan por aquí, me defiendo muy bien y…- La interrumpí.

-Alice, quiero, ir a dejarte…- La miré a sus hermosos ojos, se sonrojó un poco por mi expresión. Yo también debo aceptarlo.

-Está bien…- Dijo sonriente. Tenía una sonrisa perfectamente coqueta.

Caminamos hacia el auto donde nos esperaba Mark. Una vez que llegamos cansados de tanto correr, Mark me da el aviso de que debía volver en ese mismo instante al estudio, hubo un problema con una de las grabaciones. Ringo estaba en quién sabe dónde, George se encontraba indispuesto del estómago, cosa que me causo gracia, y bueno John se molestaría si llega a saber de la atrocidad que cometieron los productores, habían extraviado la pista completa de la guitarra de una de las canciones. Paul debía ir al rescate.

-Perdón enserio cariño, pero es una urgencia, me necesitan en el estudio, prometo recompensarlo algún día- Dije a la muchacha.

-¡No te preocupes Paul!, está muy bien, puedo volver sola no te preocupes-

-No creo que sea bueno, si quieres puedo ir yo, claro espero que ahora no me odies por querer cuidarte como la última vez…- miré a John desentendido, no sabía en verdad que se conocían de antes.
-Está bien, solo si quieres…- Dijo un poco dudosa.

-Claro, no hay problema- Afirmó.

-0-

Se despidió de Paul de un abrazó, se dijeron un par de cosas estúpidas, unos cuantos coqueteos inocentes y se fue. Al fin estaba solo con ella, ese McCartney era muy molesto a veces.
Caminamos en completo silencio hasta el taxi. Entonces empecé a ponerme incomodo, sin saber que decir, ahí es cuando rompe el hielo por ella misma.

-No eres tan imbécil como dije…- Dijo sonriendo, mirándome de reojo.

-Tu tampoco eres tan malcriada…- Respondí casi como un cumplido.

-¿Hacemos las pases Lennon?- Estiró su delicada mano cubierta por un bonito guante rojo. Cada detalle era tan importante, ¿por qué me pasaba esto a mí? Estreché su pequeña mano con cierta dureza, sonrió ante tal acto.

-Alice, ¿puedo decirte algo?, sin ofender…-

-Sí, por supuesto-

-Tus ojos son tristones, son divertidos…-

-¿Cómo tristones, cómo debo reaccionar, fue un cumplido o un insulto?- Dijo riendo un poco.

-Depende de tu punto de vista, pero en fin, un cumplido supongo- Sonrió y seguimos caminando. Volví a abrir mi boca para otra estupidez. –Sadie, así te llamaré desde ahora…-

-¿Sadie?, ¿Por qué?- Dijo extrañada pero atenta a mi explicación.

-No sé, suena bien, y eres una chica de ojos tristes, entonces te llamo Sadie…- Me miró incomprendido mi locura, pero luego de analizar un poco, al fin habló.

-Sadie… es original, bueno, pero solo tú podrás hacerlo- Dijo sonriendo y quitándome de las manos el cigarrillo que llevaba encendido.

-Me gusta como piensas Sadie, me gusta como piensas…-.



John de a poooooco se va ablandando, Alice de a poco va mostrando todos sus conflictos internos, y bueno Paul sigue tan lindo como siempre.

Muchisimas gracias por leer! y ahora mis saludines :3

Daniela: Lo sé, me golpearas, estamos trabajando para usted :c y ahora viene tu fama de 15 asi que tienes que brillar. <3

Lucy-Lennon: LUCY IN THE SKY! Fan nº 1 :3 jajaja gracias por leer y comentar <3  ves? en el cap pasado te menciono :D jiji Si, también me preocupa Alice :c a mi también se me ocurren esas cosas y no quiero imaginar si ingeriera cosas raras xd Muchas gracias por lo de san valentin! y yo te mando un abrazo desde lejos! c: jajajaj cuidate querida, besos y saludines <3

Salma: Salma Belle! me agradó el sobre nombre no te preocupes :3 jajajjaja Ojala te haya gustado este cap! Paul saca todos sus dotes de cabelloroso ingles jiji Tu eres la maestra mujer! tu fic es de mis favoritos <3 Besos y abrazos querida! gracias nuevamente :3
   
liz_lennon: Hola Liz! bienvenida a mi humilde fic y  gracias por comentar <3 ojala que también hayas tenido un maravilloso san valentin! John tan rudo siempre :$ jajajaja que bueno que te guste :3 ojala verte seguido por aquí! gracias por comentar <3                                                                                                                       
Y por último saludines para i'm queen of "lie" que se unió ayer, muchas gracias por leer :3