The beatles

The beatles

Cuéntame sobre la historia...

Alice vive en el país de las maravillas, sí, justamente en aquel donde ocurren cosas increíbles. ¿Qué fue lo entretenido de vivir en los 60's? ¿Fue el Rock & Roll, o el LSD? Esta es la pregunta que se realiza la protagonista, y que pretende hacernos conocer. Una chica Neoyorquina, algo problemática, tiene suerte, mucha suerte. Estuvo en el bar indicado, con las personas indicadas. Y esa misma noche conoce a quien no dejará de conocer jamás, un revolucionario enjaulado, Lennon. ¿El sarcasmo de Lennon y el ácido de Alice lograrán mezclarse algún día? Preguntemos a Sadie.

martes, 20 de enero de 2015

Capítulo 40 - *A Spaniard in the works, and a wh*re at cell blocks*

40





La semana siguiente, a esa anterior, aquella donde estuve molesta con Rachel, donde descubrí que Paul y Amelie tenían algo, donde tocamos para un público por primera vez, fue intensa. 

John había recibido una propuesta para participar de una película de Dick Lester, como actor secundario. Tendría que viajar a Almería, España. 

Jamás había considerado actuar, pero como estaba pasando por una crisis existencial sobre quien era en verdad, y los beatles estaban en un momento de "vacaciones", quería derramar todas esas dudas y cosas en su creatividad. 

Pues, terminó aceptando. Gran error.

Armé la maleta de un día para otro. Rachel se molestó, pero no me lo dijo, sabe que si me dice algo iría de todas formas. Al final John era todo lo que tenía. -No tienes para que seguirlo a todas partes, recuerda que es Lennon y tiene a miles sobre su boca todos los días, no te creas la única Alice. 

Sí, seguro así me habría dicho. Pero el amor es ciego, lo amo y habría ido de todas formas. Pero juro que, por mi difunta madre, el hijo de puta de mi padre, y mis ojos tristones; si lo llego a ver con otra, sufrirán todos. Todos.

Subimos a una avioneta directo a Madrid, solo ibamos nosotros, junto a su hijo Julian y una niñera para él (conseguí convencer a John que era buena idea pasar tiempo con él niño) y un par de pilotos. Luego mas tarde tuvimos que tomar un tren para llegar hasta Almería. 

Brian sin duda no estaba de acuerdo, yo no le caía bien, desde tiempos inmemorables, más aún que ahora tomé a su favorito, pero esto no era un asunto beatle, asi que no tuvo opción.

John hablabla con Julian. 

Me conmovía verlo así, en papel de padre. Aunque debo admitir, que no se ve como un padre en absoluto, me sabe mas a algo así como un hermano mayor tratando de simpatizar con su hermanito molesto. Era triste, pero supongo que comete el mismo error que cometieron con él. El rechazo... aquel sentimiento que lo atormentaba. 

A veces, me daba tanta pena la situación, que prefería hacerme la estúpida con Julian. Me refiero a que ni siquiera podía mirarlo, o hablarle. Veía esa necesidad de cariño en sus ojos, y sentía que yo no podía, no era yo la que debía entregarselo, y era la complice de John. Que verguenza. 

Después de unos cinco dias, la cosa se puso insoportable. Juro que me aguantaba las ganas de golpearlo. Era un verdadero canalla. Quizas John siempre fue así, y yo siempre lo supe, pero no soportaba la idea. 

Estaba tan aburrido de ser quien era, de esa fama. El chico estaba aterrado, con la angustía de no saber para donde iba su vida. Su vida le pertenecía al mundo.

El punto es que, no pasó tiempo en absoluto con el niño. Fui yo la encargada de pedirle al asistente los mejores juguetes, y a la niñera de pagarle extra para que pasara mas tiempo aún de lo programado. 

Nos quedamos en una casona gigante. Después llegaron más asistentes para cubrir todas las necesidades de la super estrella, y para comprar su silencio de mi en ese lugar. Digamos que quedé tachada de "dama de compañía". 

Estaba en mi habitación. Aproveché para descanzar un poco los pies. Había ido hasta el pueblo para dirigirme al correo, dar señales de vida a mis colegas a quienes no había avisado de mi ausencia en Londres. Almería tenía una playa fascinante, que lograba divisar desde una habitación de la casona, desgraciadamente no la mia. 

Pasé mucho tiempo sola allí, bastante. Mientras John salía a lo de la película, a estudiar el guión, o componía música, yo tenía esa inmensa casona para mi sola. Claro, algunas tardes las pasé con Julian, con quien establecimos una bonita relación. 

Era igual a su padre. Creo que eso lo hacía mas adorable e interesante para mi. 

Me arrepentí un poco de ir en algunos momentos. 

Pedí que me trajeran unas telas y unas pinturas, para practicar algo de lo que aprendí en Nueva York cuando estudiaba artes. Digo, era la carrera más bohemia de la universidad, y algunos solo íbamos por la hierba... pero ya, otros responsables continuaron. Como Chelle. 

Pinté un cuadro en esas semanas. Y el insoportable de John, no se dio ni el tiempo de verlo. Como sea. Todas las noches las pasamos juntos.



Yo en su habitación o él en la mia. Creo que esos experimentos con sustancias no se detuvieron. Estábamos completamente locos, yo estaba fuera de control otra vez, y él también. No dormíamos. 

Me aferré a su pecho descubierto, algo agitada aún, y solté un bostezo. Su cabello estaba despeinado, pero se veía guapo. Tenía la frente algo brillante y sudada todavía. 

Susurró algo. -Sadie, no quiero que te embaraces. Nuestro hijo va a salir viendo elefantes voladores y con una botella de whisky en la mano. 

Sonreí. -Entonces tendremos que invitarlo a nuestra noche de carrete y alcohol desenfrenado. 

No dijo nada. Y no significaba nada ese silencio, pero tenía rabia con John.

-Te encuentro raro, te estas comportando conmigo como si fuera cualquier chica que llevas a la cama y nada mas. Ni siquiera me saludas en las tardes, con suerte te veo para esto. 

Me asombré de mis palabras, de mi bipolaridad, y él también. Ya llevaba dos semanas con eso en la cabeza. 

-Bueno...- meditó un poco -quizas Paul tiene la respuesta. Digo, le puedes preguntar mientras le haces un escándalo por lo de Amelie... o quizás Syd tu amiguito, ¿no? él también te puede dar respuestas.

-Imbécil.

Me fui de ahí, y me encerré en el baño. Agarre un cigarro con rabia y lo encendí

 -Sadie...- Me abrió la puerta, y me sentó en sus piernas dulcemente. Me dejé y suavicé -Si fueras una de esas putas, no te traería conmigo. Si fueras una de esas que dices, no tendría esta tontería escrita en el abdomen, y una muy importante, jamás me hubiese interesado en abrir la puerta para saber que te ocurre. 

Algo dentro de mi se revolvió y vomitó de ternura, pero tenía tanta rabia acomulada . -Estoy aburrida, me voy a casa. Y me llevo a tu hijo, tienes uno a proposito, no te has dado ni cuenta. 

El chico sintió el miedo al abandono, que tanto lo seguía como un fantasma, sediento de reaparecer. Sentí como se quebró en ese momento. Amenazarlo con eso funciona mejor de lo que pensé. Como una conducta aprendida. 

Me levantó en brazos, y me recostó junto a él, con los ojos cerrados. Veía pena en su expresión. Lo amaba con maldita locura, locura enserio. 

-Mañana irémos a la playa. Lo siento.

Fue lo último que dijo antes de dormir.




-0-


La mujer, ahora rica, caminaba con un kimono al rededor de sus hombros, y una maleta llena de ropa y joyas costosas. Tenía unas gafas sobre sus ojos y una sonrisa de satisfacción. 

Los tacones resonaban en el aeropuerto de Bruselas, Bélgica. Con sigilo, tramitaba con una documentación falsa, "Morgan State", Americana de Canadá. 

Había dejado a ese supuesto novio abandonado en la India, pero claro, Anna  no era estúpida y había ido a parar a al menos unos tres lugares más escapando de la policía. 

Paul McCartney tenía a toda Inglaterra buscandola, y aquel hombre que envió la carta logró comunicarse con él. 

Mientras hacia su caminata de modelo, se mete en la fila de la boletería, y quita a una abuelita el puesto para comprar el boleto. 

-Buenas tardes, un pasaje de ida a brujas, por favor. 

Clark pasó la documentación para comprar un boleto. 

-Estas chiquillas cada vez mas tontas e imprudentes... y feas mas encima- dice la señora por detrás. Tenía una cara dulce, con cabellos blancos, olor a pan recien horneado.

Entonces la mujer toma los documentos con cautela, los alza hacia la luz, y divisa el plastico falso que envolvía estos. Luego mira a Anna de pies a cabeza -Señorita...- alcanza a susurrar la mujer -La han estado buscando aquí...- se veía incómoda, mirando a todas partes, como que no quisiera que la vieran -Vayase, corra lo mas que pueda. No la puedo ayudar. Suerte.

La mujer mayor estaba atenta a la jugada, desapereció en ese instante.

-Pero, ¿y los pasajes? en Brujas estaré a salvo.

-Corra, ¿Me entiende? Si no la delato yo será alguien más- Anna miró la policía que había para subir al avión, y se puso verde y todos los colores. Tomó su maleta y caminó a paso firme. 

Caminaba a paso firme, hasta que ya comenzó a correr, casi se tropieza con abrigo de piel y todo. Parecía cruela devil o mono de feria, o ambas. La gente la miraba raro, parecía loca. O lo era mas bien. 

Iba cruzando la puerta, cuando se da cuenta que había una patrulla de policías detrás del cristal dispuestos a arrestarla.

La abuelita la miraba con satisfacción y le guiña un ojo, parada al lado de un policía.

Y mientras la tomaban de a cinco gritó -¡Maldita abuela desgraciada!



-0-



Paul McCartney entraba en ese sucio edificio, la comisaria de Londres en ese entonces. 

El joven estaba en un club con unos cuantos amigos, cuando el chofer le avisa lo que ha estado esperando durante un buen tiempo. Al fin atrapaban a su peor pesadilla. No dudó en ir de inmediato. 

Anna estaba sentada en un banco sucio con la vista fijada en el suelo. Tendría que pasar la noche ahí, luego iría a juicio, tenía tiempo de contratar un abogado. 

-¿Qué tal las vacaciones en India, Anna? Supongo que mi hijo está bien cuidado, ¿cuanto tiene ya, tres meses?- dijo el chico con ironía. 

La mujer levantó la vista, y removió su cabello de su cara. -Cariño, sácame de aquí... viniste por mi...- Se levantó y se acercó a las celdas balanceando las caderas. La pintura corrida y el pelo asqueroso. -Lo siento si no te avise, pero no podía volver, no me dejaban...

-Eres... increíble mujer, no se quien mierda te metió en mi vida, ¿pero sabes qué? ¡se acabó! ya fue suficiente. Para de buscarme, porque me encontrarás. Haré que jamás puedan sacarte de aquí, ¿tienes idea del daño que causas? deja de buscarme, olvidate de todo lo que ocurrió entre tu y yo, porque estás demente. Deberían meterte a un siquiatrico, loca. -Terminó el chico alterado, con las mejillas coloradas. Prendió un cigarrilo para calmarse. 

Anna guardó silencio un momento. Realmente tenía una obseción con Paul, pero mas allá de eso, ella por supuesto juraba amarlo dentro de su retorcida cabeza. La hieron un poco sus palabras. 

-Siempre voy a ser tu mayor fan, recuerda que estoy contigo desde Liverpool Paul, en la caverna yo era la que gritaba mas fuerte. Pero juro que ahora me heriste Paul, yo lo único que quería era que me quisieras por medio de un bebé, y quizas lo del robo está demás, pero ¿sabes algo? No acabó. 

Tenía una cara de desquiciada terrorifica. -Me voy a vengar McCartney, juro que seré tu peor pesadilla, esto no lo vas a ganar tan facil, porque me vengaré de cada noche que pase en este lugar. 

Paul comenzó a caminar dandole la espalda, demostrando indiferencia, ¿qué le iba a importar? Era una loca. Pero la verdad de las cosas, es que estaba aterrado. -¡Acuerdate de mi Paul!. 

Gritó al final. 







Hola queridisimas❤️ vengo media atrasada, pero subiendo de todas formas! la verdad, como algunas ya les conté 7u7 no tengo pc porque ando de viaje, así que me cuesta subir. De hecho ese capi estaba listo hace rato, pero bueno, aquí lo tienen chicas! mejor tarde que nunca.

Espero les haya gustado, y odien a Anna con sus fuerzas, tal como yo. Y debo decir algo chicas, esa mina no se quedará tranquila facilmente, oh no, al Macarni no se le olvida. 

Oh y claro, Alis y Yon. Esos dos... son peor que perro y gato. Pero ya, se aman, tienen para rato (? I can deal with it. 

LES MANDO UN BESO❤️❤️❤️ Y muchos cariños, gracias por leer y comentar :3 las adoro. 

Pd: Voy a subir luego el otro, ya que está listo❤️ 

Nos vemos en el 42! 




lunes, 12 de enero de 2015

Capítulo 39 - *¿Celos?*

39




Luego del baño de tina, que según Lennon  tenia la intención de reponerme de una noche... "Un poco diferente", Mark nos esperaba para llevarnos a ambos hasta el estudio, a mi y a John, naturalmente. 

Iba para allá esa mañana para distraerme, ahora era mi propia jefa sin Tone. Necesitaba un descanso.

Ir a la librería me atormentaba. Veía la cara de Tony en todas partes. Lo veía desnudo, expuesto al peligro como un pez en terreno de tiburones. No lograba mucho tiempo allí emocionalmente estable. Me daba por correr al sótano, apagar las luces, y botar todo lo que tenía a mi alcance... cualquiera pensaría que estoy demente, si es que ya no lo notaron antes por el aspecto de loca que suelo llevar. Luego, cuando era el turno de Rachel, tenía que inventar excusas. Casi siempre era que me tropezaba buscando cosas, y ordenábamos los libros en las cajas uno por uno sin decir ni una sola palabra.

Rachel no es tonta, y sabe perfectamente lo que me ocurre. 

Chocamos varias veces en esa época, tratando de sostenernos juntas a la partida de Tony. Luego nos dimos cuenta que no servía discutir entre nosotras y nos atamos más... pero hasta ahora las cosas están así. 

Me puse el vestido blanco, y él vistió informal, con unas sandalias y vaqueros. Conmigo, insinuaba esa rebeldía que poseía en sus genes, es como si me encarnara en sus gafas redondas, y lo invitara a ver la realidad a la que se cegaba para complacer la imagen de chico bueno, cantando canciones de amor de yerno preferido. 

Conmigo tenía al otro John, al violento, al que no necesitaba agua para ahogarse, los recuerdos le bastaban. Recuerdo un día que me conversó de un tal Stu. 

Me dijo que lo amaba, que jamás había admirado a una persona así sino a Elvis. Que ese chico tenía un aura demoníaca que solo al tocar el bajo todas las chicas morían por él. Me habló de su novia, Astrid. Me confesó que también la amaba, que todos estaban enamorados de ella; Sin embargo mientras ellos corrían como perros falderos, Stu solo caminaba con su maravillosidad y ella solo tenía ojos para él.

Me sentí completamente extraña esa mañana, después de escuchar que había amado a otra chica, algo no congeniaba. Como punto aparte, no sentí eso con Cynthia, la madre de Julian, John jamás estuvo muy enamorado de ella que digamos. 

Me miré al espejo, y una especie de culpa paranoica me golpeó. Jamás me sentí suficiente para él... de cierta forma lo veía como un Dios, o un padre, la figura ausente que me faltaba, que me sostenía cuando pedía auxilio. 

John tenía a tantas mujeres a su alcance, todas querían acostarse con un beatle, y eso me asustaba. Yo había decidido manterme como anónima, no quería sentir la presión de la gente... Aparte estaba el otro punto, no quería ser algo en la música por ser la novia de un beatle, quería que conocieran a Alice, a la fabulosa Alice. 

Me saqué la ropa, me subí a la balanza de John, y respiré profundo. 

Subí al menos dos kilos y medio. 

Quise morir al instante; Expulsar de mi cuerpo las papitas fritas, aquellas que compré ayer para almorzar, o el helado que comimos en casa, o quizás el pastel de café, o los litros y litros de cerveza. No sé porque me atormentaba tanto con mi peso, he mencionado antes que es por culpa de mi difunta madre, que sufría trastornos... pero en verdad no lo sé, nunca me sentí conforme. 

Me puse un tapado negro, para disimular los kilos demás. Claro que al parecer solo yo veía eso, porque la gente no deja de decir que estoy delgada todo el tiempo. 

Me puse un sombrero negro también, y entramos al estudio de la mano, con cuidado, para no levantar sospechas de nuestro noviazgo, cruzando la calle en el paso de cebra. 

Al cabo de un rato, me encontré con George y un amigo, lo desechó rápidamente para saludarme solamente a mi. 

-Ya, cuéntame, ¿cómo te fue anoche?

-¿Cómo sabes Harrison? y yo, señorito, soy la de las preguntas, quiero saber como te fue con Vicki- Fumaba de mi porro matutino, le convido a George una fumada. Mientras platicamos, sentados en una escalerita por la puerta trasera del Abbey Road Studio, antes de comenzar algunos ensayos. 

Tenían grandes ideas para el próximo álbum. Sería bastante diferente. Puedo jactarme de contribuir en algunas ideas del famoso Sgt. Pimienta.

Después de toser un poco, habló -Porque me llamaste, tarada, a las 6 am y dijiste ¡Con John nos tatuamos!, no sé porqué rayos te presta el teléfono drogada ese tipo. Pero bien, antes de eso necesito saber eso que querías contarme tan urgente.

No me acordaba en absoluto de la llamada, me causó gracia. Estaba loca de seguro, y con esto del amor aumentaba mi delirio. 

Luego de reírme recordé la causa de esta planeada conversación. George tenía que saber algo que me picaba, me causaba una extraña sensación. 

-Lo que tenía que contarte. Esto fue ayer, en la mañana... 


Revolvía una taza de café para el desayuno. La mañana siguiente de mi presentación, entonces se entiende que desperté mas contenta que nunca, emocionada. Encima todos nos aplaudieron y recibí la aprobación de un Beatle, ¿qué mas podíamos pedir? 

-Amelie, ¿quieres café?

-¡Estaría bien!- respondió desde el salòn.

-¡Pues levántate vieja floja!- Hablaba enserio, y me fui a mi habitación. Escuché una risa de su parte. 

En ese momento recosté mis pies sobre la cama, y tocan el timbre. Sentí que Amelie se levanta rápidamente, y abre la puerta, cerradola tras ella. 

Los pies me comían por investigar de quien se trataba, ¿por qué tanto misterio?

Asi que como una hermana menor entrometida, puse la oreja en la puerta, para escuchar algo. Nada, ningún solo ruido. Me decepcioné, debe haber bajado. 

Cuando abren, y me golpean la cabeza con la puerta, haciendome tropezar. 

El señor McCartney y Amelie me quedan viendo en el piso. Querían reír, lo sé, pero no lo hicieron. Mi cara de disgusto debió ser demasiado notoria, porque la culpabilidad no se la sacaban de los ojos. 

-Disculpa- se atrevió a decir la chica, poniéndome de pie. 

-¿Estás bien?- Emite Paul, en forma de saludo casi. 

Asentí no diciendo nada, como siempre un poco burda en modales, y me senté en el sillón con el cuerpo hundido y los pies flotando hacia arriba. 

Conversaron un rato en la cocina. Tenía algo entre los dientes, una basura en el ojo, una mosca en la sopa o como quieran llamarlo. Me paré al baño, cuando me asomo, se estaban tomando las manos. Algo le decía ella con temor, mientras el chico la tranquilizaba con su cara de niño bueno y guapo. 

Se besaron. 

Salí del baño, y di un portazo en mi pieza. 

No estuvo bien, ya sé. ¿Para qué armar pelea con Amelie si Paul no me interesaba? solo eramos amigos, pero ya.

George pestañeó varias veces después de escuchar el relato, y habló sereno -Bueno, te lo insinué el otro día, ¿ves que tenía razón?

Fumé fuerte. -¿Y no vas a hacer nada?

-No...- quedé perpleja. -Es que no hay necesidad, hace rato que Amelie no me amaba, de seguro hasta cuando estaba contigo Paul ya le había echado el ojo. 

Escupí al piso. George encarnó una ceja. -¿Tanto te molesta?

-¡No! osea, ¡Sí! ese tipo me fue infiel.

-Y tú a él, y yo a Amelie, y así es la vida bonita. No te hagas problemas, aprovecha a Paul como amigo ahora, y cuida de Amelie, que es una buena influencia para ti. 

Fruncí los labios, tenía razón. 

-Además, ya la superé...- Cambió el tono a uno pícaro. 

-Epa, ¡ya cuenta cuenta!

Estuve media hora mamandome la historia de como se conocieron esa tarde con Vicki. El chico estaba encantado. 

Brian llega a interrumpir, me saluda indiferente como siempre, con cierto... podría decir ¿asco, celos? para él era la amiga borracha, nada más. Se llevó a Harrison. 




Ese día después de visitar el estudio, me fui con mi novio a su casa... por segunda noche consecutiva. La verdad es que no quería toparme ni con Amelie, ni con Rachel. Así que mucho no me atraía a mi hogar. Chelle seguía actuando como si Tony estuviese de vacaciones y bueno... Amelie, no es necesario explicarlo. 

-¿Qué haces?- pregunté apoyándome en el piano, con los brazos entrelazados.

-¿Qué te parece que hago? me estoy rascando los pies cielo...- Responde John divertido, mientras no se despega de su trabajo. Tocaba acordes tratando de enlazarlos. 

-Mmm... a mi me parece que estás matando gatos con eso, en cualquier momento se quiebra un vidrio.

Respondí, mientras me ponía de pie, caminando por su habitación. Tenía muchas piezas de loza, y figuras extrañas de colección sobre unas repisas polvorientas. Encontré su tocadiscos -¿Podría poner música?

-¿Podrías callarte?

Me quedé seria. Así mismo me senté en un sillón de brazos cruzados. Pero John parecía no prestarme atención.

-¿Sabes? Ayer vi a Paul besando a Amelie. 

Le causó gracia y soltó una risa. -Sí sabía, ese idiota hace tiempo que está enamorado de ella. 

Se me deformó la cara. -¿Y por qué no me lo dijiste?

John frunció el ceño, y se puso los lentes. Hace poco comenzó a usarlos, solo en ocasiones. -¿Por qué tendría que importarte?

-Bueno... no sé, porque son Paul y Amelie. 

-Odio que estés celosa. Me hace sentir mal, como que yo no fuera nada.

-¿De qué estás hablando? John no digas eso joder, como voy a estar celosa...

-McCartney consigue lo que quiere. 

Siempre había una competencia entre esos dos, sin causa. En todo, envuelta en una relación de amor/odio, lo hacía mas intenso. Creo que lo mismo los mantiene unidos. 
Me quedé callada, y por un segundo recordé algo, para cambiar el tema. -¿John, por qué Syd ya sabía el nombre del álbum si aún no lo lanzan oficial? incluso había escuchado un par de temas, y usó ese termino "psicodelia" que los intelectuales emplean, tú te crees uno de esos...- Comenté inocente. La verdad a veces era bastante desinformada, que caía en la ignorancia. 

-Revolver ya está listo, hace unos buenos meses, hay gente psicópata, o desleales que roban las grabaciones del estudio y las meten dentro de casettes para comercializarlas- Dijo con aire profesional, cerrando el piano blanco, y prestándome atención al fin.  

 -Ah... que mal, igual te están robando tu trabajo, ¿o no?

-Alice, ¿quién es Syd?- Dijo brusco, sin dejarme terminar. 

Me quedé helada, me recorrió un escalofrío al oír esas palabras con gusto casi asesino. -Un amigo... amigo de nuestra banda, de las chicas...-

-¿Es él cierto? el que te besó esa vez que me echaste de tu casa. En el auto Alice...

-No...- negué como tonta, mirando a otra parte. Pero con tono de convencimiento. 

Solo se levantó del piano, y cerró las cortinas. Sacó de encima de la mesa un lindo porta cigarros, y con un encendedor caro prendió dos al mismo tiempo, me pasó uno. -Odio las mentiras...

Sus palabras quedaron volando en el vacío. 

En el resto de la noche, no dijimos ni una palabra. John se desvistió como siempre, y se escabulló bajo las sabanas blancas. Entonces, apagó la luz, y se volteó para darme privacidad. Hice lo mismo, y me metí dentro de la cama. 






HOLA HOLA ❤️💕  primer capítulo del año, algo tarde, pero aquí estoy de vuelta con esta cosa un poco rara, que me dejó sabor a relleno pero creo que sirve como puente para lo que vendrá en futuro. :3

Espero les haya gustado queridas, también espero que su comienzo de 2015 haya sido perfecto y si están de vacaciones o ya las tuvieron hayan sido muy muy gratas ❤️ Lo que es de mi parte estoy disfrutando de estas, oh sí n.n life is very short and there´s no time! 

Debo decir algo chicas, la historia ya tiene final! U_U pero a pesar de eso queda bastaaaante por ocurrir, así que espero mantenerlas enganchadas con esta cosa ❤️ UN ABRAZO GIGANTE, LAS ADORO ❤️

Pd: saluditos a la Danini que me auspicio con el pc ❤️❤️ Jajajajja

MUCHAS GRACIAS POR LEER, nos vemos en el 40... esperen... ¿CUARENTA? ok ya, es que no sé cuando avanzó tanto. UN BESO! 






martes, 30 de diciembre de 2014

Capítulo 38 - *Vale decir, que desperté en el piso del baño*

38




John Lennon estaba en medio de un taco gigante. No soportaba tener que esperar tanto, era una de las únicas cosas que no podía manejar siendo poderoso. El chico encendió un cigarrillo.

-Mark, ¿no podemos tomar un atajo? quiero llegar a casa...

La noche anterior había ido a una fiesta privada, había bebido whiski hasta no poder más. Los invitaron a los cuatro prácticamente, pero al parecer todos tuvieron algo mas importante que hacer. Así que él no se arrugó, y partió solo simplemente, y se consolaba diciendo, "já, como si fuera la primera vez que lo hago". 

A veces, la fama lo estresaba demasiado. Algo que le dolía, era la decisión de los demás a no seguir teniendo conciertos... indefinidamente. Sintió un poco de miedo, al pensar que algún día se disolverían... que cada uno tomaría su propio camino. Él no desarmaría lo que él mismo armó, en absoluto. 

Llegó a casa enojado, peleando con medio mundo... solía hacerlo cuando le ocurría algo, y la verdad el personal ya estaba acostumbrado al egocentrismo de Lennon, cuando andaba con el pie izquierdo. 

Quiso ver la agenda que Amelie junto a Brian, le preparaban una lista de las cosas que tenía pendientes, pero pensándolo bien, no quería nada que involucrara fiestas, entrevistas y ensayos. 

Así que mientras estaba acostado, se acordó de su chica, el brillo de sus ojos, y quiso verla. 

-Hola... disculpa...- Le habló a la mucama, y él era tan despistado que siquiera se sabía el nombre de la gente que estaba en su casa. 

-Greys.

-Greys, gracias. Llama al estudio, Abbey Road, úbica a Amelie y dile que quiero que Alice venga a mi casa, la pasará a buscar Mark a donde esté...- La chica quedó esperando algo más -eso- Dijo él, y ella entendió que era todo, y tenía que largarse ya que estaba molestando.

La chica entre nervios y emoción, solo aceptó. John se cruzó de brazos a esperar que su chica llegara, así de fácil, no movió ni un solo dedo. 

Le causó gracia pensar en como antiguamente tenía que ir por sus novias en bicicleta a través de todo Liverpool, era más romántico. 

Se recostó en su cama, con los brazos bajo su nuca, y en eso volteó a ver una fotografía vieja que tenía encima del velador. Era su madre, Julia... se veía hermosa. Soltó un suspiro. No soportaba pensar en ella mucho, porque se ponía paranoico. Solía pensar que ella nunca lo quiso, y que era un maldito error que jamás debió llegar al mundo. Pensamientos crudos. 

Se quedó dormido en esos pensamientos, malditos, que lo atormentaban cada noche sin ella.  

Una voz femenina y grave, pero siempre suave. 

-Hola... ya vine. 

John abrió los ojos, y ahí estaba tan linda y pálida como siempre. Llevaba un vestido corto hoy, de color blanco. Dejó su bolso encima de la cama, llevaba ropa dentro al parecer. 

-Hermosa...- Dijo John observándola desde su cama. Pero Alice no mostraba sonrisa. -Ven aquí...- le indicó un lugar a su lado. 

-Levántate tú. 

-Oh... vamos Sadie, estoy cansando, he trabajado mucho- No solo él lucía mal, su habitación era deplorable. 

-Lo único que te pido es que te levantes, dejé la librería sola por venir a verte. 

-Bueno, ¿para qué trabajas entonces?

-Claro, ¿quién paga el arriendo?

-Ven a vivir conmigo, estoy solo aquí- No le causó mucha gracia aquello, Alice era una chica bastante independiente, y repudiaba ese tipo de comentarios... por mas que John lo dijera para tenerla de compañía. La chica seguía sería. -Amor, ¿pasa algo? te noto rara.

-No sé, ¿no has olvidado nada?

Él pensó un poco, trataban de hacer memoria... "que estúpido, siempre metiendo la pata John". 

-Nop...

-Okay. Entonces, cuéntame- Se sentó a los pies de la cama- ¿que has hecho de bueno?

Pensó en mentirle, pero se arrepintió. -Fui a una fiesta, en un hotel, el anfitrión era Andy Warhol... y era privada y muy lujosa. Psicodelia, no sé si entiendes el termino, así de dice ahora.

La chica asintió con la cabeza. Claro, la misma fiesta que George rechazó y fue donde ella, a su presentación. -¿Estuvo buena?

-Sí, muy buena, tengo una resaca de horrores. ¿y tú amor? no saliste de fiesta anoche...- Dijo inocentemente. Ella esperó un poco para hablar. 

-Anoche era la presentación John, te lo venía diciendo hace dos semanas. No puedo creer que haya llegado George y tú no. 

No supo que decir, se quedó ahí fumando, acostado. Odiaba pedir perdón, y no se le ocurría nada divertido para que no fuera tan tenso el ambiente. La chica se dio media vuelta, tomó su bolso y bajó la escalera. 

-¡Sadie!... espera... ¡Alice!

La chica no respondía. 


-No te vayas... bonita, era una tontería, ¡seguro habrán miles de presentaciones!

-¿Una tontería? Pero esta era importante John, era la primera... ¿no recuerdas tu primera vez?

-Es que, bueno sí...

-Seguro no tenías a nadie importante allí, por eso no te importó lo mio. 

-Estaba mamá- Se quedaron en silencio.

Para suerte de Alice, John sonrió, y comenzó a hacerle caras divertidas. Alice aguantaba las sonrisas...-Hermosa, vamos... para... tengo algo que nos hará relajarnos, no te vayas...

La chica se dejó abrazar por la cintura -¿qué cosa?

John le mostró unas tabletitas de colores, muy interesantes. -¿Te apetece un trip?

-John...- respondió enojada. 

-Vamos, si te gusta igual que a mi...

-¡Pero hace mal! lo sabes, desde que estamos juntos trato de cuidarme, estoy feliz, no necesito eso...

-Estamos loquitos los dos, sabes que es rico... vamos... por mi- La puso entre sus dientes, y Alice dudó. -Dame un beso...-

-John...- Dijo apenas, porque el chico ya la estaba besando, y compartiendo ese sucio ácido, que en un par de horas los llevaría a otra dimensión. 





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George Harrison se encontraba en medio de la ciudad, en un auto aparcado cerca de un corredor de árboles, aquellos que denominan "pulmones" de la ciudad, entre la ajetreada vida sobre motores. 

No podía negarlo, estaba nervioso. Aunque simplemente, a aquella chica Victoria, la había visto solo un par de veces, empezar a conocer a alguien otra vez es bastante divertido y lleva consigo una seria de protocolos y códigos. Sobretodo, si conocerla era algo importante y no se trataba de una aventura de una noche. 

Se miró en el espejo retrovisor, y indicó a Mark que abriera un poco los vidrios, ya que encendería un cigarrillo. Entonces, el hombre, con sus cuantos años de experiencia encima al volante y aquella pista aún más impaciente denominada "vida", añadiendo unos tres de conocer a los chicos en persona, se volteó a George, y notó su visible inquietud.

-Señor Harrison...- Inquirió, mientras abría las ventanas del automóvil, con un aire ciertamente paternal, y una sonrisa.

-Dígame Mark- Responde encendiendo un cigarrillo impaciente, hasta que ve su expresión y se detiene un poco de aquel frenesí. 

-Si me lo permite, me gustaría darle un consejo- George se extrañó un poco, y asintió. -Hace unos meses atrás, en una pequeña ciudad que cruza el atlántico, llamada Nueva York, tenía a dos jovencitos impacientes esperando en el auto al lado de una arboleda, a una chiquilla de cabellos oscuros y mirada traviesa, que terminó adentrándose en sus vidas más de lo que jamás pensé... incluso milagros hizo, jamás creí ver al joven Lennon enamorado de una mujer más que de sí mismo... George, si la historia se repite con esta joven que esperas con tanta impaciencia, recuerda: Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. Olvida el pasado, y empieza sin miedos... ve por ella. 

Indica a una chica confundida, mirando en todas direcciones, con un papel en la mano, posblemente la dirección anotada, bajo la copa de un árbol, tal como Alice se había encontrado a los chicos la primera vez. Así mismo George la llamó, y le pidió que se encontraran en aquel lugar. 

George asiente, y Mark le guiña un ojo volteándose al volante. El muchacho baja con un poco más de seguridad, y levanta una palma en señal de saludo, la chica sonríe y saluda de vuelta. Mientras George caminaba, con sus largas y delgadas piernas, tropieza casi cayendo al suelo de frente. 

Recobra, el paso, con las mejillas coloradas, mientras la chica disimulaba una risa. -Hola, lo siento es que...-

-No te preocupes. 

-Soy un poco torpe- Se voltea hacia atrás, y su viejo amigo y chofer le hace un "ok" con los dedos, alejándose en el auto con una sonrisa. 

-¿Todo bien?- pregunta ella, extrañándose de su confianza, pues se había mentalizado para actuar normalmente junto a él, no como una fans más. Estuvo molestando a su amiga Lucy todo el dia anterior para practicar el momento de enfrentarlo. 

-Excelente.

Se miraron a los ojos un segundo, que pareció un poco más, y la chica sonrió. No había para qué estar nervioso. 

-¿Tienes hambre, te gustaría comer algo?- Ofreció él.

-Me encantaría, de hecho me gusta mucho comer...- Se sintió un poco tonta al decir eso, quiso que la tragara la tierra, no quería meter la pata, quería estar a su altura, y parecer incluso superior. Sus amigas le habían dicho que así debía actuar con los chicos guapos, famosos, futbolistas o ricos. Pero entonces, se percató de algo interesante.

-¡A mi también! de hecho todos mis amigos me molestan porque me gusta mucho comer, siempre... me lanzan bromas es... cansador...- Dijo riendo. 

-¡Oh cielos! a mi también, es decir, me gusta preparar sandwiches y cosas así, siempre lo hago en mi casa cuando tengo invitados. 

-¿Sandwiches, enserio?- Preguntó George asombrado -Wow... asombroso.

La chica rió, y así se alejaron bajo la brisa fresca y tibia de primavera. 








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-¡Oh eso es perfecto!- Reían Rachel y Amelie frente a Paul haciéndose el chistoso. 

-Y no es lo único que puedo hacer, también sé cocinar salchichas...- Las chicas volvieron a reír. 

-¡Paul pero si esas ni se cocinan, se meten al satén!

-Pero sigo siendo buen amo de casa, ¿por qué se ríen?- decía riendo. -Esta bien, valgo un pedo, pero de todas maneras podría ayudar aquí si viniera a vivir con ustedes- miró a Amelie de un lado de la mesa a otro, con cierto dejo de complicidad, sabía lo que el chico quería decirle, entonces Rachel comenta sospechando. 

-Bueno, pero Amelie es una estupenda ama de casa, la he tenido un par de días acá y es incluso mejor compañera de piso que Alice- Le guiñó un ojo a la francesa- y tú tienes bastante espacio en tu duplex...

-Sí... osea... estás en lo cierto- Se miraban sonriendo, y él tomó su mano. La chica como siempre, recatada y elegante, se reprimió a eso y bebió un sorbo de té. -Hey, hablando de otra cosa, no sabía lo de Tony, lo siento mucho.

-¿Quién te contó?- preguntó la rubia cambiando de voz de inmediato, fue algo golpeada al hablar, y se dio cuenta.

-Fui yo... me preguntó por él, y bueno, tuve que contarle- Salió Amelie al rescate.

-Claro... es decir, claro, está muy bien. Es que aún no lo creo, Alice está enojada conmigo porque piensa que no me lo tomo enserio, pero es decir, hay que aceptarlo de alguna manera, aparte él volverá a casa, lo prometió.

Paul y Amelie solo asintieron, con una media sonrisa. Algo detrás de la pared, tenía sabor amargo, detrás de todo el asunto. 

-Tengo que hablar algo con Alice, ¿crees que ella vuelva hoy?- Dijo Paul, pensando en contarle lo de Anna, y que al fin habían comenzado las investigaciones por todo Inglaterra e India. Decidieron hacer caso a aquella carta que llegó a la oficina de Amelie. 

-Lo dudo, se fue a casa de John y llevó un bolso con ropa.

-Okay, entonces, supongo que pronto hablaré con ella- Se levantó de su asiento, agradeciendo mucho por el té, y dando las explicaciones de porqué se iba tan temprano.

-Ya hombre, no te preocupes, nos veremos otro día, siempre me caíste mejor que John- Suelta Rachel con su sinceridad innata, Paul suelta una risa. 

-Bueno, quizás me verás como cuñado en esta casa pronto...- Amelie se sonrojó y reprochó a Paul con la mirada. El chico quedó un poco perdido, y se despidió de ámbas, cuando fue el turno de Amelie, Rachel se retiró de la habitación.

-No quiero que lo sepan aún- le susurra. 

-Tranquila, lo siento mucho. 

-Está bien, nos vemos... mañana- Sonrie, y le da un pequeño beso en los labios. 

Cuando Paul cierra la puerta, y se asoma Rachel con cara divertida y los brazos cruzados, haciendo sentir a Amelie culpable. -¿Le vas a contar a Alice que estás con su ex novio?

Amelie guardó silencio, sonó como a broma no tan broma, y la verdad no quería discutir con Chelle, ya conocía su fuerte carácter. 




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Los colores de la habitación se tornaron verde, y rosados fucsia. John se me había perdido hace una maldita hora... ¿o no? no sé, la verdad no voy a mentir, no me acuerdo de ninguna mierda. Estaba malditamente drogada. 

Pero dentro de lo que recuerdo, recuerdo lo peor. El peor trip que tuvimos juntos... y el mejor a la vez. 

Nos encantaba drogarnos juntos, de esa forma tan justificada por problemas personales del pasado, atormentándome, atormentándolo. Eso me hacia enamorarme más de él... ser su apoyo, que él fuera el mio. 

-Mi vida no va a ningún lado. 

-¡LA MIA TAMPOCO!- me gritó en la cara, tratando de escuchar nuestras voces entre la música. 

Pusimos una grabadora, para escuchar que rayos hacíamos drogados... nos gustaba algo así como experimentar. 

-¿Vamos a ninguna parte?- John rompió en risas. 

-¿Te parezco a que quiero ir, porque podríamos ir por algo, eso que pensé, oh dios... que estoy diciendo?

-John, ¿has pensando en el suicidio?- Me miró con unos ojos gigantes, terroríficos. 

Hubo un silencio, mientras sentía que vomitaría por los mareos en cualquier momento, ya iba de baja el efecto. 

-No soy tan imbécil, pero sí... alguna vez. No me da miedo pero, siento que algo me queda por hacer en este lugar, ¿y tú?

-Yo lo he pensado tantas veces John... tantas que podría...- Y ahí comenzó lo peor, el peor trip de mi vida. 

Algunas veces, como bien es sabido, llegas a un estado de paranoia. Bien, en ese momento... sentí que mi piel comenzaba a llenarse de manchas rojas, rasguños, y ardían, a medida que sangraba de a poco. Cosa, por supuesto, que jamás fue cierta... solo era el efecto del ácido. 

-Si tu te suicidas amor, yo no sé que sería de mi maldita vida. 

-John... mira mis manos...- Le dije asustada. 

-Son como ramitas, delgados dedos largos...

-No, mira, tengo heridas John me arde... estoy sangrando...- Me puse a llorar, de dolor. 

-Amor, siento que puedo comer tus dedos, lamerlos como palitos dulces... espera, ¿qué dijiste?

-¡Que estoy sangrando!- Grité aterrorizada. 

Volteo al suelo, y oh dios, un charco de sangre. Me miré las piernas, y no creía posible aquello, como si mi cuerpo y mi piel hubiesen sufrido alguna alergia extraña, con heridas profundas y leves. 

Solo recuerdo, que luego de eso, corrí al baño. Me desvestí, me metí a la ducha, ¿para limpiar las heridas? no sé. 

Recuerdo... agua caliente, sobre mi cara. Mi cabello, enredado entre mis dedos, y mucho vapor. De repente, apagan la luz del baño, y solo entraba la luz de la luna por una ventanita. Cerré mis ojos, tratando de volver a la realidad, "esto no es verdad Alice".

-¡MIRA LO QUE PILLÉ SADIE!- John entró al baño de golpe, dando un portazo y costosamente de pie. Tenía en la mano, una especie de spray, con pintura. Quiso rociarme en el cuerpo, pero le advertí antes. 

-¡JOHN LAS HERIDAS, ME DOLERÁN!- No importó mucho, pues lo hizo de todas formas. En mi espalda, cola, en las piernas... recuerdo que no pude quitar las manchas en una semana, le conté a Rachel, y la única solución que me dio fue bañarme en cloro, ni muerta. 

Luego pintó las paredes, bueno, eso lo supe al día siguiente. 

-No te duele amor, es pintura, no tienes nada...- Me tomó las manos para tranquilizarme, y mordía levemente mis dedos -pero sabes dulce, no sé porqué, tus dedos...- 

-John tengo frío, quiero vestirme- Entonces se sacó la polera, y me la puso encima. Era tan larga que me llegaba casi a las rodillas. Se mojó también, bajo la vertiente de agua. Tomé el spray, y le rocié en el pecho una "S" de Sadie.

-Ahora eres mio- Inquirí. 

 A John se le iluminaron los ojos, y salió del baño. Temí por mi vida al ver que se le ocurrió una idea, que sea tan poco predecible me desespera.  Volvió después de unos minutos con una aguja y unas pinturas. -¿Y eso?

-Shh...- Se agachó frente a mi, y me levantó la polera. Sentí como la aguja punzó sobre mi piel, y lloré un poco... me tranquilizó haciéndome cariño y tarareando melodías sin sentido. Me estaba tatuando algo. -JL

Sangraba la herida en mi abdomen, pero me gustó tanto en ese momento. Se puso de pie a mi altura y lo besé con fuerza. Luego le quité las cosas de la mano, e hice lo mismo -Sadie- John sonrió, y se miró el abdomen bajo. 

-Ahora soy tuyo- Apegó su frente en la mía, nuestras narices rozaban. Nuestros cabellos mojados, y no importaba nada... nada. 

-Y yo soy tuya.

-¿Hagamos el amor drogados, qué se siente?

-¿Quieres averiguar?- respondí riendo. 

Y lo demás es historia. Vale decir que desperté en el piso del baño, con el cuerpo empapado en la ducha que jamás cerramos... y John despertó dentro de ella, con el agua tibia sobre su cabello. 

Pasamos al menos ocho horas bajo el efecto, haciendo locuras. Lo descubrimos al escuchar la grabación. Despertamos por la luz del día. 

John, ya sobrio, me levantó en brazos y me obligó a tomar un baño de tina, que preparó en la misma ducha con grafittis. Claro que quiso ser romántico, y vertió sales aromáticas, velas y cosas así. -Luego me toca a mi...- dijo sentado a mi lado, tomando mi mano, mientras yo disfrutaba. 

-Okay- dije mirándome el tatuaje -... John, mira...- Hizo un esfuerzo por ver sin sus lentes, y miró sus iniciales en mi piel. 

Quedó un poco desorientado al ver aquello, pero luego de un rato logró recordar.


-Quedaron bonitas, igual que yo... ya bueno, igual que tú- me dio un beso tierno. -Podría ser tatuador.

-Te odio John Lennon. 

-Te odio más Alice Murray. 

-¿Es nuestro te amo?

-No sé, yo te odio enserio, mira como dejaste el baño...- dijo riendo, mirando las paredes. -Te amo más que al sol Sadie. 

-El John dulce es tan adorable, que me lo comería, o me lo fumaría, o ambas, me encanta. 

Nos besamos otra vez.

 Y así estimado público, es como olvidé su "metida de pata"








Hi, Bonjour, Hallo, Oi, Ciao, Konichiwa ❤️ HOLA CHICAS! como pueden ver, este es el último capítulo del año!

Para mi el momento de año nuevo, tiene un gusto diferente, algo especial ocurre este bendito día, que se produce una especie de unión mundial; Digo si la navidad te une a tu familia y gente cercana, pues el año nuevo va un poquito más allá. Asi que en honor a esa filosofía loca que llevo, en todos los idiomas las saludo. Una de las cosas más lindas que el destino podría regalar a este frío planeta, es PAZ y HUMANIDAD, que nos hace falta por montones :( así que este capítulo va por eso, por un nuevo año de esperanzas.  


Independientemente de si aquello se cumple o no, espero que este año que se va se lleve todas las cosas malas y traiga un montón de cosas buenas, mis mejores deseos para ustedes queridisimas :3 ❤️ ❤️  un abrazo para cada una!

Espero les haya gustado el capítulo de hoy. John y Sadie con sus cosas locas super reventados (????) uff super espiritu de navidad y paz, pero bueno, eran otros tiempos... digamos que es el amor que los invade (???) que se ve que hay por montones ❤️  eso sí. 
Otra cosa chicas! una aclaración suuuuuuuuper importante, TONY IS ALIVE! no ha muerto chicas nono! no me lo maten por favor! U__U jajajajajaa el capítulo anterior Alice hizo eso justamente, solo para llamar la atención de Rachel, ya que no la tomaba en cuenta. 
De eso me acordé :3 

Volviendo a desear unas felices fiestas, me despido de este año, un BESO Y UN ABRAZO DE AÑO NUEVO! ❤️ ❤️ ❤️ ❤️  y muchos fuegos artificiales.