The beatles

The beatles

Cuéntame sobre la historia...

Alice vive en el país de las maravillas, sí, justamente en aquel donde ocurren cosas increíbles. ¿Qué fue lo entretenido de vivir en los 60's? ¿Fue el Rock & Roll, o el LSD? Esta es la pregunta que se realiza la protagonista, y que pretende hacernos conocer. Una chica Neoyorquina, algo problemática, tiene suerte, mucha suerte. Estuvo en el bar indicado, con las personas indicadas. Y esa misma noche conoce a quien no dejará de conocer jamás, un revolucionario enjaulado, Lennon. ¿El sarcasmo de Lennon y el ácido de Alice lograrán mezclarse algún día? Preguntemos a Sadie.

martes, 1 de julio de 2014

Capítulo 23 - *Hello World, I'm you're wild girl*

Hola mis queridísimas ♥ BIENVENIDO JULIO ♥ aquí donde vivo es pleno invierno, mucho frío, pero el último día de este mes es mi cumpleaños. La única razón por la que me gusta este mes :( jajajaj lo demás, son solo lluvias. He aquí el capítulo 23, espero disfruten♥

23




La oscura mezcla de café con azúcar tenía un aspecto sangriento y grueso. Lo preparé tan amargo, que mi garganta se quejaba al beberlo. Me gustan las cosas retumbantes, que logran sacudirte de alguna forma, como los cigarrillos; Dejan ese gusto amargo en el pecho. Como mi destino, como mi suerte, como... yo.

-¿Qué mierda haré ahora? dime... es decir, ¿Quedarme en el departamento del tipo mas famoso de Inglaterra, viendo como tiene todo tipo de relaciones con sus fans, esperando en casa como una tonta, sabiendo además que me odia por ocultar el hecho de que será padre? Ese, el último punto, es el mas importante de todos.


Rachel carraspeó.


-Bueno pero, estás conmigo aquí en el hotel. Y Amelie te dará trabajo ¿qué es tan malo?


-Que no soy ese tipo de mujer, nunca lo he sido.


-Quizás no habías tenido la posibilidad de ser esa mujer- Boté la servilleta encima del plato de mi desayuno, en señal de estar satisfecha. -Comete eso, ahora Alice, si no quieres que te mate- La miré de mala gana, y acepté comer otro poco. -Tengo que cuidarte como si fueras una niñita.


- La culpa es de mi jodida madre que no me enseñó nunca.


-Y concuerdo contigo.


Sentada en el escritorio de planificación artística de The Beatles, inserta en esa industria tan frívola como cualquiera. Lo cierto es que los 4 chicos de oro se encontraban asilados de toda esa mafia. Ellos producen y reciben.

Pero yo, sin saberlo realmente, llegué a formar parte de ese equipo. 

-¡Hija de la gran puta!- 

Patee unas sillas, unos papeles se desparramaron por el suelo. Una mujer de la oficina de al lado se asomó por la puerta.

-¿Y qué mira tanto vieja chismosa? ¡a la mierda también! 

Puso una cara de espanto de tres metros, y se fue, por suerte. ¿Quién era Anna Clark para quitarme mi suerte así? Yo no vuelvo a Nueva York, no señor.

Saqué una de esas pildoritas que me ayudan siempre, y la bebí sin agua.  Un poco mas y mi garganta sangra por el roce ácido anfetamina. 

Salí, desabrochando la blusa de Amelie, me la entregó para lucir con "clase". Rompí un par de botones, mientras Amelie al otro lado de la oficina me observa extrañada.

-¡Me voy de aquí zorra! ¡Eso es lo que pasa! No voy a seguir vistiendo tus falditas ni tus blusas ridículas. Tú no eres así, yo tampoco, la diferencia es que no te importa ser una zorra inserta en el consumismo. Quédate con tu falsedad- Levanté el dedo de en medio, y me di media vuelta. Así, con mi discurso marxista y todo, me fui de la empresa Beatle. 

Las luces, los colores, y el olor a bodega encerrada eran mi esencia. Bajo la luz de la pista, bailando Rock & Roll hasta no poder más. Allí me quedo toda la vida. 

Mi largo cabello lucía desordenado. El maquillaje corrido, haciendo lucir mis ojos como mapache, la faldita de Amelie rota, la blusa abierta y roñosa, y las medias corridas. 

Lancé unas monedas al barman, apoyándome en el mesón de la barra. Por cierto, era un bar igual de roñoso. Si quieres saber como llegué, difícilmente podré decirte, porque caminé como nunca. 

Al centro de la pista, movía los pies al ritmo de The Kinks - All day and all of the night. Mi cabeza se sentía explotar por segundos, que dicha mas grande la de la noche, la de las estrellas, que logran hacerte brillar con luz propia. Luz que no tengo, que no tenemos. 


Bailé sola, no solo porque lo estaba, sino porque lo deseaba. Así que feliz, mientras algunas parejas bailaban juntas, yo solo movía mi cabeza, inserta en mi mundo. 


-Oye mi amor, nos tienes sin cuidado- Gritó un chico, eran un grupo de unos cinco. No voltee a mirar, ¿para qué? solo gusté de que me admiraran un tiempo. 


La música sonaba y sonaba, The Yardbirds - Heart full of soul, el humo de marihuana, en ese oscuro lugar, era apreciable. 


-Hey bonita, ¿bailas conmigo?


Un chico con aires altaneros me tomó por la cintura. Era guapo, pero desagradable, porque esas personas que se creen el centro del mundo jamás me gustaron. Jugué un poco con mi mirada, le coqueteé, y entonces, cuando me acerqué un poco a su oído. Lo miré con mis redondos ojos, y drogados seguramente, y le pegué un buen puñete en sus genitales. Sus amigos rompieron en carcajadas, y aplaudían.  Que gusto humillar a un chico así.


Al muy rudo, no le quedó mas opción que darse la vuelta, y volver a su grupo de amigos. Reí coquetamente hacia ellos.


Pero hubo otro esa noche, uno de los amigos, un moreno de piel brillante y cabello opaco. Una mirada seductora, pero amigable. Unos brazos fuertes, pero gentiles. 


-Lo siento, Liam piensa que el mundo es suyo algunas veces.


-¿Y yo soy el mundo?- Pregunté coqueta de vuelta. Después de un bueno tiempo de conversaciones sin sentido, entre bailes. 


Entonces, con sus gruesos brazos, me abrazó aún mas por la cintura. Me apegó su pecho contra el mio, y suavemente susurró:


-Quiero que vengas conmigo hoy. 

En la parte trasera de su auto, hicimos el amor. Y para sorpresa mía, también era un músico, un Londinense tratando de tener suerte, algo parecido al sueño americano. Entonces, después de fumar un rato, volvimos a besarnos.

Entre algunos gemidos, me preguntó mi nombre. 


-Sadie.


-Bonito nombre hermosa Sadie, soy John.


Me puse paranoica. Me despegué de él inmediatamente, dejando al pobre aturdido. 


-¿Cómo dijiste que te llamabas?


-John. ¿Pasa algo malo amor?


En dos segundos me salí de la Combi. Corriendo, el me gritó algunas cosas, como por ejemplo, que estábamos tan lejos que no llegaría nunca al bar de vuelta sola, que necesitaba un auto. Pero no me volteé a verlo, ¡esto debía ser una jodida broma! 


Hice dedo unos diez minutos en la carretera, hasta que se detuvo una camioneta. El viejo de adelante me hizo un gesto de que subiera atrás. Así que me arremangué la falda, y salté. Tenía frío, mucho frío. No tenía casi nada de dinero ya, no tenía a donde volver. 


Vi las primeras casas de la ciudad, los primeros edificios. Golpeé tres veces la camioneta. El viejo se detuvo, y me bajé en una estación de tren. Le hice una señal de agradecimiento, y se fue, y ahí quedé mas sola de lo que estaba.


Tomé un taxi hasta el hotel de mis amigos. Me metí otra pastilla de anfetamina a la boca, para estar mas despierta, pero no. Tenía frío y sueño. "Vamos, abre".


Estuve cinco minutos esperado, y nadie abrió, seguro salieron sin mi. Entonces a mi espalda, había un luminoso club adinerado, con letras de neón. 


Me senté en la acera, pensado en que hacer. Y deduje entonces, que lo necesitaba, que él era una especie de misterio que quería descubrir, que quería tener cerca. Que no me interesaba la imagen pública tras él, que me interesaba él, su música, sus palabras. Pero aún más que eso, me interesaba su humor bipolar, sus manos suaves, su voz melódica, su cabello claro, su nariz romana. Quería conocerlo. 


Tomé un taxi a Casa Grande, ahí le sacaría dinero a Amelie para pagarlo. Me bajé, y el guardia me preguntó que quién era... sí, así de mal me veía. 


Le expliqué quien era, y no me creyó en absoluto mi historia. Podía ser una fans cualquiera. Pero por suerte, andaba Rose por allí, y me reconoció, y me saludó con la mano desde lejos. 


-Lo siento mucho, pase señorita. 


Caminé hasta la casa, y entré por la ventana de un baño. Ese baño, por supuesto, era su baño. Me miré al espejo, me arreglé un poco la ropa y el cabello. Eran las cuatro de la mañana a esta altura, y todos dormían al parecer. 


Entonces, siento movimiento atrás de la puerta, en la habitación.


-John, así está excelente... te amo John, no te detengas.


Mierda, quise desaparecer. ¿Cómo rayos puede ser tan tonta? ¿creer que estaría feliz de que estuviese allí? jamás. Lennon estaba con una chica, con una grupie asquerosa seguramente. Se escuchaban los ruidos de la cama crujir, y las voces de ambos jóvenes agitadas. Me caí sobre la pared, apegando las rodillas a mi pecho, para no escuchar más aquello, y rompí en llanto. 


Las lagrimas caían sobre mis mejillas, y mis manos trataban de limpiarla. Sollocé un buen rato, sin poder aguantar la pena y la humillación. Quizás Paul enserio me quiere, a pesar de que haga exactamente lo mismo, pero fuera de casa... no soy tan imbécil como para no suponerlo aunque sea. Pero habían jugado con mis sentimientos. 


Entonces alguien abre la puerta.


-¡John hay una fan en el baño!


Gritó esta, pegando un gran salto, y retrocediendo, como si fuera un monstruo. Era bellísima, era delgada y tenía rasgos asiáticos. Tenía el cabello recogido en un medio moño, y muy largo de color negro. Estaba desnuda aún.


John se asomó, desnudo también, y me miró a los ojos, con su típica mirada penetrante, que pareciera que te fuese a partir en dos solo con hacerlo, asusta a cualquiera. 


-Tranquila, ella no hace nada. 


La mujer se volvió a la cama y se envolvió en las sabanas, y John la siguió, haciendo lo mismo. 


No hizo absolutamente nada. No me habló, no me miró mas de cinco segundos, y me pregunté ¿Quién rayos me regaló este destino? porque enserio, esto, era lo más humillante que había hecho en mi vida. 


Esperé, y cuando me acerqué de nuevo a ver a través de la puerta, John dormía solo en la cama. La mujer se había ido. 


Caminé por la habitación, para salir decentemente de la casa, aunque sea eso hacerlo de manera decente. Pero me detuve frente a la mesita de noche.


El chico tenía una bolsita de plástico con un polvo blanco dentro. Lo probé un poco, mojando mis dedos con la lengua, y sí, era lo que me imaginaba. John estaba drogado.


Eso me dio algo de consuelo, quizás me trató así por la heroína, pensé.


Entonces abrió los ojos, de par en par. Me dio terror, según yo estaba durmiendo, pero me estaba mirando otra vez con la misma mirada aterradora. 


Se sentó en la cama, y se puso de pie al lado mio, aún sin ropa. 


-¿Sadie? ¿eres tú?- Entre cerró los ojos, y estiró la mano para alcanzar sus gafas.  Era mi John. El chico alegre y antipático había vuelto, lo vi en sus ojos. - ¿Alice... lo hicimos?


Negué con la cabeza, con las lagrimas apunto de salir. Tenía miedo, me daba pena verlo, solo recordar lo que había pasado recién, y la forma en que me sentí, quería abrazarlo, que me consolara. 


-Te abrazaría pero estoy sin ropa- Dijo sonriendo. Entonces comenzó a mirar el lugar, lo desordenado que estaba, una ropa interior femenina botada en el suelo, y por último, el polvito blanco. Se golpeó la cabeza con la palma de la mano, y supe que ahí recordó todo. Comenzaron a tensarse todos los músculos de su cara. -¿Fuiste tú?


-¿Qué...?- Pude pronunciar a penas.


-Me drogaste.


-John, acabo de llegar. Buscaba...- Inventando excusas -Buscaba tu guitarra, quería tocar un poco.


-Eso no es cierto... mírate, estás mal.


Me encogí de brazos.


-Hace un rato salió una chica asiática de tu habitación.


Se quedó pensando un par de segundos. Y después frunció la boca en señal de no saber. 


No se inmutó mucho. 

Entonces pasaron un par de segundos, vacilé un poco la mirada, tratando forzadamente de no desviar esta hacia él. Está bien, muchas veces quise verlo así, pero digamos que tenía otros planes; Una playa nudista, una cena romántica. No sé, algo bonito.

-¿Y?

Preguntó asustándome.

-¿Qué...?

-¿Por qué estás aquí?

-Tuve problemas.

-¿Y a mi qué?

Pensé unos segundos más... exactamente, ¿y a él que le importa? es el jodido Lennon, el mismo beatle. ¿Por qué le iba a interesar?

-Sadie, sabes que eres mi amiga después de todo, o bueno, la novia de mi colega, y a raíz de esto digamos que... me importas, pero solo un poquito he, no te creas mucho- Terminó divertido -Por eso, y nada mas que por eso, quiero saber si estás bien- 

-Estoy perfectamente. 

Concluí. Sentí una mezcla inmensa de cosas, de sentimientos encontrados. Por un lado, notablemente me consideraba una amiga, siendo segunda vez que lo menciona, y el otro punto, es que le importaba... de sus propios labios lo escuché.

-Sadie... ¿Por qué viniste donde mi? 

Me dio pena. Porque estoy confusamente interesada en él, porque me encanta, porque es la única persona que necesito ahora. 

-Porque... bueno porque... necesitaba un amigo.

-Sí, pero en esta casa George es tu amigo querido al que le cuentas las cosas... ¿Por qué mi baño?

Me sirvió un trago de vino, colocándose una bata al fin. 

-Tú eres mas versátil. 

-¿O será que estás muy enamorada de mi Sadie Murray?- Dijo molestándome. Lo miré seria, pues claro que eso estaba logrando. 

-No seas estúpido. 

El chico rió, y se sentó en el piano blanco de cola, me hizo una señal para que me sentará en su regazo. 

-No te voy a violar ridícula, es solo para que aprendas a tocar- Y eso me hizo tomar confianza para sentarme. -A no ser que Paul ya me haya ganado, como siempre si de trata de ti- Habló muy bajo, dejándome con muchas dudas, pero no me permití preguntar.  

Entonces, cuando nada podía ser mejor, tomó mis manos, para que así hiciera el acorde. Y esa noche, por primera vez, sentí otra cosa diferente al tenerlo cerca;  No era una simple atracción física un tanto carnal, sino más bien, espiritual. Me  sentí segura, en mi hogar. 

-¿Te gusta?- Me estaba haciendo tocar una melodía, en donde tarareaba algunas palabras sueltas. -Mmm mmmm, what have you done? You made a fool of everyone...- sentí un cosquilleo al sentir su voz tan cerca. 

-Está terrible- Se quedó en silencio -¡Es una broma! Me encanta Lennon, eres un tonto, no sé como haces música tan buena. 

Apoyó su cabeza en mi brazo, mientras seguía guiando mis manos. Suspiró sutilmente.

-0-

"No quiero enamorarme de ti Sadie, no quiero enamorarme de ti".




Debo admitir... que me encanta John Lennon, no tengo más palabras ♥ espero les haya gustado, lo escribí con cariño♥ jajajaja no pero, creo que ha sido el que más disfruté creando. Chicas, hay una palabra que quizás no entiendan: roñoso. Me acabo de percatar; Bueno, esta es sinónimo de zarrapastroso, descuidado, desordenado, viejo, etc. Para evitar dudas existentes O_O jujujuj 

¿Qué es de sus vidas queridas?♥ espero no se hayan olvidado de mí :( demoré un poco más, lo siento, pero ahora haré un diseño nuevo para a página, como todos los meses, soy una maniática con eso (? jajaja mi habitación la cambio de posición a cada rato, enserio O_O

Si les gustó el capítulo suscribanse y comenten. ¿A NO, NO ERA YOUTUBE? ay perdón.  JAJAJAJAJAJAJA ya, que aburrida, me rió sola con mis chistes tontos. 

YO LAS AMO, gracias por todos sus comentarios hermosos y divertidos ♥♥ Besos para mi Vickitorius, mi Lucy Harrison, mi Salma Belle, mi Dani Amelie, y por último a Rodrigo, alías yoyi, porque así le llamo yo, que está loco, muy loco, por favor no tomen en cuenta sus comentarios spam XD tiene problemas mentales, si lo ven por allí CORRAN, como la HDP de ANNA. JAJAJAJAJ no es cierto♥♥♥ es solo un amigo que entró a molestarme :c jajajaja (~'-')~     (creditos a Vicki por el monito, estuve como una semana jugando con él, e imitándolo con mi novio XD     ya Cata cállate, a nadie le importa) 

ODIAMOS A ANNA, como la fea de Heather Mills, merecen la muerte 77 gente mala. Prometo más Paul, Amelie, George, Ringo, Rachel y Tony el prox capítulo. Estos dos necesitaban un acercamiento ♥ 

UN BESO GIGANTE y mucho amor y paz♥♥♥♥♥ NOS VEMOS LA PRÓXIMA SEMANA EN EL 24 ♥

pd: El 31 de Julio es mi cumpleaños *-* jajajaja 17 :l soy una abuela. 




viernes, 20 de junio de 2014

Capítulo 22 - *Were you telling lies the night before?*

HELLO EVERYBODY♥♥♥♥♥ Yo,vengo disculpándome de un principio, ya que debí haber hecho este saludo el día ANTES DE AYER, pero aquí estoy, mejor tarde que nunca gritaron por allí.


Este capítulo, es en honor al las 72 primaveras de Sir Paul McCartney♥ Quien es simplemente una leyenda viviente, uno de los personajes más importantes de la cultura popular... Y además, y no menos importante... o bueno, sí, en realidad no importa nada XD el bajista de mi banda favorita ♥  El autor de tantas canciones maravillosas, que traspasa generaciones, edades, continentes, religiones, y todas las otras ridículas fronteras de nuestra sociedad. ¿Quién no escuchó alguna vez la intachable Hey Jude, o quién no escuchó let it be alguna vez, o bien, quién no se emocionó al escuchar Yesterday? Tantas obras de arte, por las cuales se recordará por el resto de la historia de nuestra bella música. 

FELIZ CUMPLEAÑOS MACCA♥♥♥ 

Y ahora bellas, después de llorar un poco, y brindar por Paulie ♥♥♥ El capítulo señoras. LAS ADORO ♥ 


22



-Mmm, está delicioso ¿quieres un poco?- Me ofreció John sonriente.

-No, come tú tranquilo, no tengo apetito. 

Asintió divertido con un "okay" y le dio una gran mordida a su sándwich. Masticaba maravillosamente fascinado, mordida tras mordida, lechuga tras lechuga, ensuciando todo su pecho de migajas. Lo miré con asco, y rió burlón con la boca sucia, fingiéndome un beso. 

Llegamos al departamento. No tenía idea si Alice se encontraría en casa en verdad, no pude cumplir mi promesa de escribirle cada día, o más bien, no me di el tiempo. Y me siento culpable por eso... mi chica esperaba un bebé.

 Australia después de todo, no fue tan pesado. Muchos canguros, mucho Sidney, muchas grupies. Sí, definitivamente no me hice el tiempo. 

No estaba allí, Alice no estaba en casa. Me encontré inmenso y perdido, sin saber el camino que realmente servía. Repetí en mi cabeza una y otra vez que haría cuando la chica llegara. 

"Primero la abrazaré con todas mis fuerzas, le diré un "te extrañé preciosa", y la besaré mucho, un beso que rompa esos labios fruncidos con los que me esperará, porque debe estar molesta. Segundo, le pediría perdón por como me porté allá... no no, eso no, mejor que no sepa nada. Tercero, le exijo saber sobre mi hijo, y porqué no me dijo nada aún, y cuarto... me faltaba algo, estoy seguro."

Me quedé pensativo un rato, y fui a beber agua a la cocina. Y escuché un ruido que me sobresaltó tanto, que boté tres platos al suelo, dejando trabajo a la pobre Rose, que tenía que venir a desempacar mis cosas. Es que aveces los hombres ocupados, no podemos hacer esas cosas pequeñas... no es que sea un hombre flojo.


-Uff si sé, a mi me encantó, pero mañana volveremos Harry, no te preocupes.- La voz de mi chica en el salón, hablándole a un "Harry" ¿Qué diablos era Harry, acaso se come?


-Está bien, porque son los mejores cafés de Londres, ¿Y viste la chaqueta?- Respondió ese "Harry", con una voz varonil y gruesa. Apuñe mis puños.


-¡LAS MEJORES CHAQUETAS DE LONDRES!- Respondieron al unísono, rompiendo en una carcajada asquerosa.


-Ups, lo siento jeje- Bajó la voz de repente el hombre- Ya me voy, tu novio debe estar por llegar, es tan guapo Alice- Puse cara de asco- Si no te molesta claro, algún día me gustaría encontrarlo por allí y decirle ¡Soy el beatlemaniatico mas grande Paul, te amo!- Estaba vomitando en ese momento.


-Ja-ja Harry, es posible que esté aquí, así que mejor que no te escuche- Hizo una voz incomoda, indicándole que sí me encontraba allí. Y ahí pensé "Cielos, mi chica no me engaña y se junta con gays".


-Ay Alice, no juegues, ya me puse rojo. ¡Nos vemos pronto bella!- Sentí que le dio un doble beso en la mejilla, y cerró la puerta. "Con que dos besos... a pesar de, astuto el chico".


-Ya sé que estás por allí, escuché como rompiste el plato... quiero que sepas que yo no limpiaré nada, para eso le pagas a tu gente, ya tuve mucho esta semana.


-Te extrañe mucho- Salí de atrás de la puerta con mi mejor sonrisa de galán.


-Ajá, yo también, ahora podrías llamar a Rose... para que- Rompí un poco su voz, acercándome a ella.


-Shh... Alice- Me acerqué para besarla, y justamente, allí estaban sus fruncidos labios, sellados con ese orgullo pesado que poseía. Debería ser adivino en mes de músico, ganaría dinero. Pero sostuve su mejilla, la acaricié unos segundos, y me dejó besarla. Un beso fuerte pero muy dulce, la chica solo sonrió con cierto recelo. -¿Ves que no era tan difícil hermosa?- La chica asintió finalmente, con una sonrisa a medias. -Hey, y tú no te me escapes, ¿Quién es ese tal Harry con el que estabas?


-Ay McCartney, Harry es el "Algo" de Tony, no sé bien en que están, puesto que tenía novio en Nueva York... pero... conoció a Harry, y fin, ahora con felices y comen perdices. 


Asentí, no sintiendo gran importancia. Había algo, otra cosa mucho mas importante que debíamos hablar. 


-Alice, necesito hablar de algo contigo...-


-¡Yo no me comí la crema te lo juro!


-¿Ya no hay crema?- Pregunté extrañado -Ya, no me des concentres. ¿Te gustaría salir por ahí? bebemos un helado, o algo así...-


-Mmm, está bien, ¿pero y el trabajo? Amelie me matará, y Brian a ti. 


-George se hará cargo de Amelie, y bueno... Brian, yo soy su jefe. 


Y así fue. Así fue como caminamos por las calles de Londres, con las manos entrelazadas, bajo la brisa primaveral que se percibía, hermosamente placentera. Reíamos de cualquier cosa, por ejemplo; había un hombre viejo intentado enseñarle a un pequeño como andar en bicicleta. El niño tenía las rodillas sucias, y el cabello polvoriento, y lanzaba maldiciones cada dos segundos. "¡Pero maneja bien, descerebrado!..¡Vamos pon las manos en el volante, niño, no las saques!" Y cayeron al suelo, con nariz al cemento, ambos. 


-No deberías reírte, podría pasarte a ti- Alice apretaba los músculos del abdomen riendo. Entonces, de su bolsillo, saca una cajetilla de cigarrillos, no precisamente con tabaco. Hice un gesto de negación, y entendió que no era el momento, claro, luego de unos cuantos reclamos. 


-Desde ahora no podrás fumar mas aquello- Inquirí serio, cambiando la tensión ambiental. Pensando en ese posible ser viviente en su vientre. Que miedo me da pensar aquello, la idea de tener a un bebé dentro de otro cuerpo muchas veces me parece macabra. 


-Deja de ser tan cuidadoso conmigo, dime que no fumas, vamos, te he visto... George me dijo que con él fumabas siempre.- Hice un gesto de confusión divertida, pero bueno, no era mentira lo que la chica decía. 


-Oh vamos...- Tome su cintura, y comencé a hacerle cosquillas, la chica chillaba y se movía de lado a lado -George es un mentiroso, yo no fumo marihuana Alice, ¿qué dirían mis chicas al rededor del mundo? ¿que soy un drogadicto? no puedo.


Caminaba; clap clap. Así sonaban sus tacones en la acera. Decidida, dijo que ya no volvería atrás. Ella no dejaría que la pasen a llevar, ni a ella, ni a sus pieles, ni a sus gruesos labios rojos. Tocó mi espalda... no, más bien, la golpeó con rencor. No quise voltear de inmediato, me asusté. Como un flash pasó la imagen de Brian maldiciéndome por mi cabeza, o quizás alguna fans desesperada. 


Me volteé. Unas garras gigantes, unos colmillos filados y crudos, listos para acechar a su presa, desgarrarme completamente, y así quedar desnudo, en medio del parque de Londres. 

Pero aún mas terrible que esas garras, había una cara conocida, una mujer despechada, a la cual reconocería en cualquier lugar de Inglaterra.  

-Contigo quería hablar, desgraciada- Para mi sorpresa, no se lanzó sobre mi esta vez, como solía hacerlo. Fue por mi chica, por mi Alice, y su delgado cuerpo. Anna. -Si Paul, soy yo, yo sé que me recuerdas perfectamente...-

Mi cara pálida como papel.

-Anna, ¿Qué está pasando aquí?

La impresión y las manos sudorosas heladas eran a causa de dos tópicos. El primero, era la pregunta de porqué y como conocía a Alice, y la otra pues... de qué me perdí. 

-Tú- indicó a mi novia -nunca lo hiciste ¿verdad? Nunca le pasaste los papeles.

-Hey escúchame bien perra...- tuve que detener a Alice, quien no dudó en abalanzarse, al mejor estilo brooklyn. 

-Wow, wow, deténganse. No sé que cara de imbécil me vieron, pero estoy parado aquí en frente, y al parecer se trata de algo importante, ¿quién me dirá que ocurre?  

-Paul, esta... esta estúpida prostituta está loca, no puedes creerle- La miré, la calmé, y suspiró. Vi como sus antebrazos se marcaron con venas moradas arraigadas a una piel pálida y tensa. 
Miré a Anna, con cierto temor. Pues Alice tenía razón, ella tenía dudosa salud mental en cualquier estado.

-¡Vas a ser padre McCartney! 

Un brillo llegó a mis ojos de forma instantánea. Sentí mi corazón como loco, y apreté la mano de mi novia muy fuerte. Mis sospechas no fallaban. Repito, adivino. 

-Pero cariño- Me voltee a Alice muy feliz, incluso enamorado, si es que puedo presumir - ¿Por qué no me lo decías?

La chica negó de una forma casi imperceptible, y desvió la mirada. 

Y ahí presisamente entendí, que la vida de vueltas increíbles. Las cosas no siempre funcionan como uno quiere. 

Volvió a mirarme, con esa tristeza infinita tan caracteristica, y se dio la vuelta. Caminó por el parque, con un cigarrillo, hasta que ya no la vi mas. 

Que tristeza sentí aquella tarde. Todas las brisas tibias que la primavera trajo a mi ventana, que prometían buenos vientos, salvajes colores con sabor a asombro... se esfumaron, junto a las risas en el parque de Londres. Volví a mi hogar triste, como un hombre triste. 

Me sentí traicionado por esa sucia chica de Nueva York, quien, sin embargo, no había hecho nada, mas que ilusionarme con una familia tipo Ingalls, con un bebe y una pradera preciosa, donde cabían caballos y gallinas para alimentar a nuestros hijitos... "pff, que más da ahora". Bebí un sorbo de trago, y bebí cinco más, y otros veinte. 

"Voy a matar a esa mujer luego que mi hijo nazca". 

Y después del numero treinta, corrí en mi Mini Redford Cooper a toda velocidad, y llegué a Casa Grande, dando patadas a medio mundo en la entrada. Todo el personal del servicio me quedó observando, como si hubiese enloquecido.  


-¡Y QUE TANTO MIRAN! pff, acaso nunca vieron un borracho...


-¿Pero qué es lo que te pasa Paul? 

-¡Voy a ser padre! eso pasa, ¡y de una loca!

-Hombre, sí, Alice es drogada y todo, pero no es para tanto...


Y allí apareció la chica de cabello rapado, y la apariencia fina por las tardes, y el vodka del club, y el té con pasteles de vainilla. Amelie, con su acento francés, y un vestido floreado ceñido a la cintura y luego muy holgado. Sonreí como un tonto.

-Te ves muy guapa hoy- La chica me miró preocupado, y me tomó las mejillas.

-Cielos, estas ardiendo... Vamos adentro- Me sentí un tanto mas tranquilo, y un completo idiota, por estar así frente a ella. Caminamos hasta mi habitación. Dejé caer mi cuerpo en la cama, con furia y todo incluido. Amelie me observaba preocupada, con esos redondos ojos, en los que siempre encontraba paz, una sonrisa sincera. 

-Tranquilo, solo debes dormir.

-No me dejes solo, por favor. Tengo miedo Amelie- Admití -Anna está loca, tiene un hijo, está embarazada, mierda. 

-Paul...- Dijo con cierta lastima -Compañero, debías saberlo. No me iré de tu lado, ahora duerme. 

-¿Tú también sabías?- Inquirí, sintiéndome aún peor. Todo Londres sabía menos yo, lo peor es que pronto saldría en algún diario, si es que ya no lo hizo. 

Nos miramos por un par de segundos, y  no logro recordar mas. Pero dormimos, juntos, pero no revueltos, como suele decir el dicho. 






Help, I need Somebody
Help, now just anybody
Help, You know I need someone
HELP

Cantábamos a coro, cada uno con sus propias cruces en la espalda. Quien sabe los problemas que tenían los otros tres. Y con la grabación de fondo, la toma número cinco de la canción exactamente, rodando incesante en el álbum vinilo, agarré el teléfono más cercano. 

-Hola, ¿Anna?... Sí soy yo. Mañana pasará mi chófer por tí, hablaremos de esta mierda... ¡No me digas que es mi hijo Clark, dijiste que era imposible! Han pasado unos cuatro meses ya... Maldición, lo siento, pero ese hijo no es mio. Anna, luego hablamos ¿si? iré por ti... Sí, si recuerdo donde vives- Corté el teléfono. Y lo único parlante fue el tono de llamada de la linea de fondo.

-¿Qué pasa?- Preguntó Ringo, con cara de asustado. 

Lo miré un par de segundos, procesando, tratando de hacer caber dentro de mi cabeza lo que iba a decir. 

-Seré... es que Anna, ¿la recuerdas?- Asintió con la cabeza, mientras yo seguía dudando.

-¿Estás bien?

Respondí con un bufido, no tenía palabras.  





Mi pobre Paulie está en aprietos :( jajajaja amé este Gif, sale tan hermoso, como siempre. ¿Cómo están bellas lectoras? ¿Qué me dicen de bueno? ¿Qué les pareció el capítulo? ♥ Las echaba de menos, echaba de menos subir en verdad, eso es lo que ocurre ♥ ♥ ♥ ♥ ¿Vieron que me inspiré escribiendo el saludo de cumpleaños? XD Se merece un pergamino y mucho más, por toda su contribución a mi leyenda favorita, y me imagino que la de ustedes también LOS FAB ♥  *Aplausos, aplausos; Sadie saca una champaña* 

En la entrada anterior les comenté que tenía que leer el Alquimista, de Pablo Cohelo. Bueno, hoy en día, luego de haberlo leído a conciencia, les recomiendo leerlo chicas. Es un libro precioso, lleno de metáforas impresionantes que realmente les hará filosofar un rato sobre su vida y sus propósitos en ella. Ando re motivada (? recomendado libros ♥ jajajajjajaja 

Como siempre, MIL GRACIAS por sus comentarios hermosos ♥ me alegro que hayan disfrutado el capítulo anterior, y espero que este también les haya sacado un poco el gusto a rutina jajajajaj ♥ Salma Belle♥, Despeinada Eleanor Unicornia♥, Lucy Harrison♥, Vickitorius,♥ Taty queridisima♥ Y a todas las otras chicas, gracias por sus comentarios y por hacerme reir:') jajajajja ♥ ¡besos gigantes! y nos vemos en el 22... 23! perdón, pasan tan rápido estas cosas, ni yo me percato. 

PD: Les dejo un regalito, seguro ya lo vieron, es algo común, pero si no, me alegro, para que recreen la vista y los oídos un momento. ♥jajajajajaj 

Londres el 65' ♥




jueves, 12 de junio de 2014

Capítulo 21 - *A Warm Gun*

Holanda ¿Qué talca? ♥ jajajaja que aburrido mi juego de palabras, pero bueno, ¿Hola, que tal? epa, ¿ahora sí? ♥ Que bueno, espero que muy bien por supuesto ♥ No me convencí mucho de lo que escribí aquí, está mas corto que lo normal, pero dejemoslo como un relleno salido de casillas :l por que es bastante loco el capítulo ¿En qué pensaba? jaja espero les guste amores ♥  


21




-Me gustaría saber que hay afuera de este planeta. Siempre he admirado las estrellas... cuando las miras por mucho tiempo sientes que comienzan a moverse, o quizás es porque... Lennon, ¿me estás escuchando?

-Si, claro- Pronuncié mientras mascaba una ramita, de estas de trigo, prestando atención en como se movía una hoja suelta del árbol. Bastaba que el viento soplara levemente para que se separara del resto. Era bastante estúpido lo que decía Ritchi de todas maneras, puesto que era de mañana.

Ringo me miró, y yo alcancé a captar esto de reojo. 

-¿Qué? ¿Cuál es tu problema?... No me digas que estás enamorado porque eso jamás te lo creería- Dijo riendo.

Me recorrió una sensación extraña, revolviendo todo mi estomago. Que imbécil ¡por supuesto que no! Oh bien...

-Eso es para nenas, como tú. A propósito, ¿Qué tal Tony?- Al decir esto, Rich enrojeció como un tomate.

-¿Tony?

-WOW- expresé alzando la voz -No puedo creer que te hagas el tonto conmigo, ¡yo vi todo, pillo! no te hagas el desentendido...- Seguía inmutado -Cuando estaba con la amiga de Alice, ese dia en casa grande, bailaba como trompo ese chico...- Terminé con una risa burlona.

-No sé de que hablas, además, ni siquiera estabas allí... George es un maldito chismoso.

Y preferí no insistir, porque no valía la pena. Bien sabía que simplemente era para molestarlo un rato, y que él no tenía nada que ver con ese chico, pero al parecer a Tony sí le parecía interesante Richard Starkey.

-Voy a ver mi maleta, cuando se te pase lo enfermo, me hablas- Entró a la casa caminando por el pasillo hacia su habitación, supuse.

-¡Uy, que sensible anda el baterista!- Me senté en el piso frío del jardín -claro, cuando ellos te molestan no puedes decirles nada, pero cuando tú eres el dios del chiste te reclaman hasta por...-

-¿Tienes algún problema?- Amelie llegó por detrás, como siempre, risueña, interrumpiendo mi rutina de desdichas hacia Ringo.

-¡Cuñada!- Exclamé sonriente y me puse de pie -Te extrañaré mucho, prometo cuidar al pequeño Harrison como si fuera mi novio.

La chica rió.

-Eso no lo dudo John- Asintió -Que tengan buen viaje galán, cuidado con las australianas por favor.

-Yo no tendré cuidado justamente, pretendo encontrar novia allá.

-Ahora les dicen novias...

-Bueno, dama de compañía momentánea...

-¡Lennon eres un cerdo!- Exclamó riendo.

-Un cerdo muy sexy- Concluí. En ese momento llega Epstein más acelerado que lo acostumbrado, era bastante histérico la mayoría de las veces, pues ahora sobrepasaba los límites.

-Lennon, nos vamos... disculpa Amelie, ¿has sabido algo sobre la señorita Murray? no puedo encontrar a Paul por ningún lado, tenemos dos horas para irnos de aquí.

-Nada Brian, lo siento- Respondió la chica, entonces Brian hizo un esfuerzo por sonreír, y salió de allí a paso firme.

-Voy ayudar a George con sus cosas, buena suerte John- Se despidió, y sacudió mi cabello al salir.

Algo me sabía a amargo en ese momento, lo deduje al quedar completamente solo allí, en el jardín, con mis pensamientos.

¿Por qué no llegaba Paul? siempre era puntual, siempre. Entonces no me aguanté las ganas de "ir a buscarlo". Exacto, no pretendía despedirme de Alice ni nada por el estilo.

-Mark, vamos al departamento de Paul- Él se dio vuelta y me quedó observando simplemente, encogiéndose de hombros. En ese momento, me doy cuenta de que se encontraba Brian a su lado, con cara de perros.

-Espero que sea otra de tus bromas. Tienes que arreglar tus cosas, debemos dar una entrevista, y además Paul es lo...

-Lamento decirte, que yo me mando absolutamente solo. No tengo ni un padre, ni una jodida madre, y voy por mis 24 con una fortuna mundial en la espalda, que pena decepcionarte.

Me alejé del auto, algo molesto, y me encontré con mi antigua moto, aquella que alguna vez usé para "rescatar" a Alice de prisión. Encendí el motor, y me dirigí a mi objetivo, antes que fuese demasiado tarde.


-0-

Venía llegando del hotel de Rachel y Tony, con una resaca de mil demonios encima. De la noche anterior solo recordaba haber vomitado en el sofa, y a Rachel calmando mis quejas. Paul, supuestamente viajaría ayer por la tarde, así que estaba sola, en esa cosa sombría-moderna-psicodélica a la cual Paul llamaba departamento. 

Cuando abrí la puerta, me encontré con la asistente Rose y con Paul caminando de un lado a otro, como si el mundo fuera a acabar. Entonces, el chico se percató de mi aparición.

-Pensé que ya no te despedirías de mi.

-Pensé que te ibas ayer en la tarde, pero tampoco avisaste nada.

-Tú no llegaste a noche, yo sí, y te estuve esperando...-Al escuchar esto último, enflaquecí la mirada.

-Lo siento cariño- Ignoró esto por completo, mientras continuaba haciendo sus labores, corriendo de aquí para allá, guardando las últimas cosas en la maleta. 

Me senté helada, meditando lo que debía hacer. El asunto de la ecografía daba vueltas en mi cabeza, la que ya sentía enloquecer. No podía ocultarlo más, sería un padre ausente. 

-Paul...- No hubo respuesta -Paul...- Subí la intensidad de la voz -¡Paul! necesito hablarte de algo...

-Oh, cariño, no puedo en este momento, debo volar, Brian me matará- Me levantó y me abrazó de una forma brutal, en donde sentí que mis huesos se quebrarían. -Te escribiré a diario, cada que tenga tiempo, será solo una semana amor- Besó mis labios dulcemente, pero se desató en una pasión un tanto pesada. Me levantó por la cintura, llevándome al sofá. 

-Paul, espera...- Interrumpí sus besos. El chico no dejaba de hacer lo suyo -Ya, listo- Moví mi cabeza en dirección contraria, para impedir sus besos. 

-¿Qué pasa?

-No quiero hacerlo, no tengo ganas...- Inquirí, incorporándome.Vi cierta tristeza en sus ojos.

-Está bien- resopló resignado -pero tú te lo pierdes- sonrió dulcemente. Su intento de seducirme era tan frágil. Tan suave, incluso tenía una ingenuidad leve. Me terminó causando ternura, al mirarme con sus redondos ojos avellanas y sus largas pestañas.

-No te disculpes- Sostuve su rostro entre ambas manos, mientras el se aleja de mi- Ten un buen viaje, espero te portes de maravilla.

Y así fue, como quedé sola en ese frió departamento. Tomé un libro de historietas, y me senté en el sofá de Paul. Algo se sentía bien: era dueña y señora del lugar.

Una nostalgia infinita vino a mi, como solía hacerlo por las tardes, cuando no tenía ocupaciones. En Nueva York debía hacer un poco menos de frío que en Londres, y el cementerio general debía estar lleno de florecillas secas. Mi madre llevaba aquella suerte. Jamás la visité, no tenía el coraje ni las agallas para hacerlo aún.  

Entonces alguien, comienza a tocar el timbre desesperadamente, haciendo que me enoje de una forma, en la cual es mejor evitar, para no ver mi cara de bestia. 

-¡Dios! ya va, ya va, que desubicado...- Abrí la puerta, y ahí estaba alguien a quien no esperaba en absoluto. 

-¿Dónde esta Paul?- Entró a "mi casa", bueno, lo era mientras el jefe no estuviese; Como si me conociera de toda la vida, ignorándome y entrando así sin mas. En ese momento deduje, que si me asaltaban un día de estos, sería un caso perdido para defenderme. -¿Paul, Paul?

-Paul ya se fue imbécil- Respondí. 

-Sadie calla tu pequeña boca, que hablo con don pancho, no con los chanchos.

-No está, se fue, ¿tanto te cuesta entender? uf, te hace mal la marihuana eh...

-Respeto hacia tu jefe- John caminaba por toda la casa, abriendo cajones, entre otras cosas. Pero dejando un desorden terrible, tal como él mismo en persona. Su presencia en la casa me ponía un poco mal, alteraba todos los sistemas de mi hogar, era como si entrase un terremoto de la nada. 

-¿Puedes irte ya?

Seguí observando como movía objetos de un lado a otro, abría cajones, hasta que al parecer se hartó.

-No. ¡Vamos! podemos charlar entonces, ya sabes, de jefe a empleada, de beatle a novia de Paul, de John a Sadie, de sexy a rara ¿qué dices?- Encarné una ceja. -deja de tratarme así, después de todo somos amigos ahora, ¿verdad chica triste?

Y me dolió, no precisamente que se refiriera hacia mi como "chica triste". Los amigos, aquellos en donde quedaba prohibido cualquier indicio extra-amistoso.

-Amiga tuya, no me hagas vomitar.

-Upa... pensé que ya habías superado eso Sadie, ¿acaso nunca has visto tu trasero...?- Lancé un cojín directo a su cara -Oye serás mi amiguita, pero yo sé lo que es bueno, cuñada- Me guiñó un ojo.

-¿A que viniste John?- Respondí cortante, con cara de pocos amigos.

-A buscar a Paul.

Entonces me quedó mirando con esa mirada prepotente que solo el logra destacar así. Me dolió el estomago, sin embargo la mantuve, poniendo toda mi fuerza de voluntad en aquello. Y como si el chico se hubiese percatado de aquello, quitó esa mirada penetrante, y dibujó una sonrisa burlona. Como el niño travieso que sabe hacer una travesura.


Comenzó a caminar directo hasta la puerta de salida. Pensé en decirle tantas cosas, pero siempre me ha ganado la timidez en momentos así. Pude haberlo dicho que se quedara un tiempo, que sí, que estaba dispuesta a hablar de "sexy a rara" o como a él le plazca llamarme. Que podíamos ver una película, como cuando seguía a Paul en Nueva York a todas partes si se trataba de mi, con ese afán de conocerme. Pero por supuesto, eso no duraría tanto, ya que yo no era absolutamente nadie, en ese momento parecía quedar poco y nada de eso.

Y ocurrió entonces, algo que me quitó el aire.

-¿Sadie?- Lo miré con duda -Ten una linda semana, Paul te echará de menos seguramente.

Desvié la mirada hacia el suelo, y cerró la puerta tras él.

Se encendió una ampolleta polvorienta en mi cabeza. Abrí la puerta y lo encontré a pies del ascensor.

-Hey, anoche estuviste... emm. ¿en donde estuviste?

-En Hamburgo, en Alemania. 

Se acercó a la puerta.

-John...

-No recuerdo bien...- Se rascó la cabeza -en un club, con Ringo y unos amigos.

Una sonrisa de satisfacción brotó en mi cara. Quizás no estaba tan loca, tan obsesionada. Nacieron tres nuevas posibilidades de lo ocurrido.

1. Estaba tan borracha, que en realidad me equivoqué de persona, y sí era John el hombre que vi en el club anoche. 

2. John me jugó una broma, y se puso una mascara de otra persona para que yo no lo descubriera. 

3. Cuando me tropecé con el mantel quedé tonta e imaginé todo lo demás, y era John realmente... era él. 

Me miró extrañado, como si fuese una cosa, un electrodoméstico que se averió y desprende chispas de su cuerpo tecnológico. 

-Eh... ¿todo en orden rarita?

-Yo te vi anoche. 

-Sí, y yo me tiré a la nueva asistente de arte y producción. 

-¿Qué?

-Sí, estás despedida. Y la nueva chica es más linda que tú, es menos borracha y sabe contar- Encendió un cigarro. 

-Me alegro por ti, ahora tendrás a alguien que complazca todas tus necesidades machistas, a alguien que te bese lo pies. Imbécil egocéntrico, fea será tu madre, que bien enterrada que está.

"Mala jugada, Murray". Y lo sabía, de esta no saldría ilesa. 

Se acercó bruscamente y me tomó del cuello, causándome cierto dolor. Desesperación.

-John...- Dije entre lagrimas. No era la primera vez, ni la última que me ahorcaban así por el cuello. El hombre que hizo lo mismo que John, se encontraba bajo tierra, cortesía de una proyección justo en la cabeza, del revolver designado para mi protección en el Peppermint. Recordé tanto, tanto que no quería recordar. 

-Perdóname.

Me soltó, y me abrazó con todas sus fuerzas. Sentí como sollozaba en mi hombro.

Saqué el revolver, lentamente. Deslicé la mano por mi bolsillo con cuidado, procurando no disparar antes de tiempo. Acepté sus disculpas.

Entonces, cuando él me soltó, me despedí con una sonrisa brillante. Anuncié su muerte con unos brillantes dientes perlados, y el vestido go-go de color azul eléctrico empapado en sangre.  
                                                                                               

-0-

El viaje a Australia se hizo largo, una semana interminable para todos. Mucho trabajo, nada de diversión, no hubo comparación con el viaje a París o Nueva York.

-Estoy cansado viejo- Pronunció George, sentado en el suelo con guitarra en mano.

-Todos... revisemos- Epstein sacó una libreta con una lista de quehaceres. 

Hablaba y hablaba estupideces que nadie quería escuchar. Pasaba la hora mientras mi cabeza se golpeaba en la pared inconscientemente. Richard mordía un lapiz, estaba cansado de firmar tantas cartas para las fans. Freda, nuestra secretaria, no nos dejaba en paz muchas veces, pero era buena, la vieja y buena Freda, por tanto siempre teníamos tiempo para ella. 

-Ah, por cierto, la próxima semana Paul, dile a tu noviecita que deberá asistir todos los días jornada completa, recuerda que Help! debe rodarse ya, no hay mas tiempo. 

-Entendido.






Les advertí que era un poco raro... jajaajajaja♥  ¿Les dije que las adoro? ¿No? pues se los digo ahora ♥  gracias por leer mis tonterías, salidas de mi cabeza ♥  Lo siento por mi demora, ya saben, cuando se va la inspiración, así que apenas llega, la agarro y no la suelto mas para poder escribir :c jajajajaj


Ya mis amores, esto es todo por hoy ♥ Gracias por todos sus comentarios, me animan a escribir, enserio, sin lectoras esto no tiene curso. Victorius♥ , Salma Belle♥ , Eleanor Unicornia♥ , Danana(te mando saludos pish)♥, Y Mary Lucy!♥ , bueno, ¡Lucy! nada de formalidades jajaja, ¡Bienvenidisima al fic! espero realmente que te guste, es un real cumplido, Cortazar! es lo mejor que me han dicho en la vida jajajaja ENSERIO, no mordemos aquí, así que espero verte seguido nena :3 Un besito a todas las demas ♥ ♥  

Ahora si me voy despidiendo realmente ♥  Tengo que leer el Alquimista para el colegio, es muy lindo el libro por lo que veo en los resúmenes, pero dios, el hecho de que el caballero que me hace lenguaje lo mande, me hace posponer la lectura una y otra vez XD estos profes de Lenguaje, díganme ¿A quién no le pasa lo mismo? pueden leer de todo aquí, pero cuando llegan el cole pff jajajaja ♥ Esta bien, hay profesores buenos... el mio no.

Ya ahora si me voy, ¿Tercera vez? no enserio LAS ADORO MUCHO ♥ por eso no dejo de habar jajajjajaja  ¡NOS VEMOS EN EL 22 WOW! ♥